He publicado mi segundo libro de cuentos

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¡Hoy es un gran día para mí!

Ya está disponible para la venta (en versión física y digital) mi segundo libro: Cuentos de hadas para dormir adultos. Es el resultado de años de trabajo, lecturas y repensar mucho este interesante género que engloba a los cuentos de hadas, los relatos maravillosos, las fábulas y mucho más, para traerlo al presente y devolverle el tono adulto que alguna vez tuvo, pero con más cinismo y espíritu lúdico.

El recurso de parodiar, reescribir y trastocar cuentos de hadas es uno ampliamente usado en la literatura, y por ello mi interés en este libro en todo momento fue conseguir llegar al núcleo de cada historia y desde allí retorcerlo todo. En otras palabras, tratar de ofrecer una lectura por completo nueva del género, si es que algo como eso es posible. Espero, en definitiva, que de estos 32 cuentos el lector salga removido en algunos de sus cimientos… no para sentarnos a construir moralejas, que ya estamos grandes para eso, pero sí para disfrutarnos, así, movidos. Si quieres leer una historia más completa detrás de la creación del libro, puedes entrar acá.

He autopublicado el libro por Amazon por el interés de probar la así llamada aventura de la autogestión, pero he tratado de que todos los componentes del libro (diseño, diagramación y corrección) tengan la calidad que me gusta ver en los libros que leo y admiro.

Por el momento, si están interesados en comprarlo, pueden hacer clic en alguno de los enlaces a continuación y, luego, si les ha gustado, pueden recomendarme con otros y dejarme algún comentario aquí en el blog o por el perfil en Amazon.

* Para usuarios de amazon.com: http://bit.ly/CDHPDA

* Para usuarios de amazon.es: http://bit.ly/CDHPDAes

PD: Tomen en cuenta que en Amazon pueden leer el primer 10% del libro gratis, o sino pueden leer la muestra que he colgado aquí en mi blog, para hacerse una idea de si les gusta . Yo espero que así sea.

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El buen nigeriano

Hola. Sé que no nos conocemos. He seleccionado su correo electrónico a través de un software pirateado que prueba múltiples direcciones por minuto, para detectar cuál son reales y activos. Soy consciente de que esos primeros datos te puede generar un gran alto nivel de desconfianza; pero así es como estoy de comprometido con la verdad. Lo segundo que puedo decirle para que veas que mi interés es ser 100% sincero es que soy nigeriano. Sí, lo sé. Después del pirata software, decir que soy nigeriano hace que las cosas no se vean del todo bien. Pero, ¿qué culpa tuve que haber nacido en un país que hoy en día se ha convertido en sinónimo de fraude? ¿Qué puede hacer un buen nigeriano como yo para ganarse la confianza de las buenas almas que aún permanecen en el mundo, a pesar de que sus esperanzas ya han sido destruidas por el engaño? Solo yo puedo saber quién soy y cuánto vale mi palabra. Tú no tienes ningún compromiso para creerme y lo sé, y lo defiendo además. Los buenos nigerianos, que hay y en cantidad, defendemos las dudas razonables como en otros países que luchan por la libertad y otros por la comida. Pero si ha llegado hasta acá, incluso si tiene el problema a merced de soportar el mal que resulta de la traducción mediocre que he hecho con los servicios de web automáticos, es porque tienes dudas, es porque, como todos los hombres y mujeres buenos de el mundo, Usted ha decidido tener fe de sostener el inminente colapso de la moral mundial. Esa moral que buenos hombres, nigerianos, alemanes, canadienses, o cualquiera que sea tu país (insisto, no sé cuál es su país o identidad, porque he elegido al azar), nos comprometemos con la reforma. Y si esta carta ha llegado a usted no es por coincidencia. Al menos no creo que existan coincidencias, que estoy seguro que no crees tú ni ningún hijo bueno de Dios. Todo es parte de un plan más grande. Un plan en el que han convocado a pocos, seleccionados para reforzar la moralidad, la fe, la fraternidad entre los países del mundo, y acabar con el hambre, la miseria y todo lo que nos socava, por dentro y fuera. Pero renovar la fe del mundo cuesta dinero. Y sí, ya sé, soy un nigeriano que pide dinero a anónimos en Internet a través del software pirateado; pero nunca pedí que crea en mí, ni tampoco le dado credenciales para alentar una imagen más creíble. Soy consciente de lo que produzco, de los miedos que mueve mi esencia, como el polvo seco sobre el desierto. Yo, de hecho, no quiero que me creas. Solo quiero un dinero de Usted, de su buen dinero, para este buen nigeriano, con ideas buenas para que el mundo se cambie, que no las puede contar todavía porque no está dado el tiempo para que esto sea contado. Si das el salto de la fe, ¿qué vas a recibir en cambio? No seré el que te diga lo que tú recibirás. Será usted el que lo disponga. Porque el que tiene un corazón de oro no puede recibir cortezas de pan con moho. Sea como fuere, el temor, la sospecha, la ligereza del prejuicio es perdonable, como es digno de elogio elevarse por encima de él, como un fénix, renovado con el deseo de creer en el otro. Así que no insisto más, ni me justifico más. Espero que este buen nigeriano haya despertado al buen hombre o mujer que seas y que tus bolsillos estén llenos tanto como lo que decidas dejar ir. En los adjuntos le dejo datos de mi cuenta bancaria y espero seguir conociéndote.

Con amor y deseos de cambios,

El buen nigeriano.

Toy Story 6. El hijo de Andy

El hijo de Andy sale de su cuarto, caminando y bien vestido, pues su padre le ha anunciado que es hora de comer. Una vez la habitación se queda sola, todos los juguetes de Andy Jr. siguen inertes, muertos, como estatuas de barro a las que nunca se les insufló de vida: el set completo de ramas de árboles, la colección de piedras, las formas geométricas de madera balsa, la plastilina de receta casera y la caja con retazos de telas y cintas de colores.

Desde que Andy y Jenny, su esposa, realizaron aquel curso prenatal, decidieron que probarían el método Montessori, que educarían a su hijo en casa lejos del alienante sistema educativo público, y que su hijo solo tendría juguetes inestructurados. Cuando se reunían con sus viejos amigos, Andy y Jenny miraban con vergüenza ajena aquellas cestas de juguetes estructurados y mediatizados, desordenados en medio de la sala y las habitaciones. A todo el que tuviera un par de oídos para aguantar sus peroratas, le intentaban convencer de los riesgos de los juguetes antropomórficos para el desarrollo de una psique íntegra y saludable, y del riesgo aún mayor de tener una cantidad indiscriminada de juguetes, filtrada únicamente por las demandas de la industria del juego, que contaminaba la mente de los niños con publicidad invasiva y caricaturas soeces y promotoras de antivalores, que tarde o temprano terminarían acabando con la decendia cuidadana como alguna vez fue conocida.

Mientras tanto, Andy Jr. tomaba su cena sin chistar: dos rodajas de pan libre de gluten con un poco de mantequilla vegetal sin calorías, media toronja fresca y agua saborizada con hierbabuena recién cortada del huerto familiar. El chico hacía gala de unos modales de lujo, y sus padres no podían evitar mirarle con orgullo. Luego de la cena, vendría la sesión de juegos ligeros antes de dormir. Era miércoles, así que tocaba estimulación táctil con el set de texturas, estimulación intelectual con el ábaco hecho con pasta corta y estimulación musical y cultural con algunas canciones de cuna y poemas rítmicos africanos.

Ese día, Andy Jr. se atrevió a decir que le gustaría permanecer despierto diez minutos más si no resultaba muy molesto o inoportuno de acuerdo al juicio de sus padres, para quizás, con algo de suerte, poder escuchar, de boca de su madre, aquella canción de cuna francesa que era su favorita, y mucho mejor si le dejaban a él intentar tocar el bandoneón, aunque todavía no avanzara lo suficiente en el dominio del instrumento como para tener tal honor. Andy y Jenny le explicaron con voz suave y calma que ya había terminado la hora de juegos tranquilos, de modo que debía acostarse a dormir, pero aceptaron hacerle unas ligeras cosquillas en los pies para compensarle. Uno primero y la otra después abrazaron y besaron al niño, lo arroparon y abandonaron el cuarto mientras su hijo todavía permanecía con los ojos abiertos, muy abiertos. Una vez la habitación se quedó sola, Andy Jr. y todos sus juguetes permanecieron inertes, muertos, como estatuas de barro a las que nunca se les insufló de vida.

3 nuevas publicaciones en marzo

3 publicaciones

Este marzo, mes número tres del año, ha traído sorpresas por partida triple en forma de antologías y revistas. Es una fortuna increíble para mí poder decir que mi nombre sale en tres nuevas publicaciones. En la imagen superior pueden ver el collage que forman las tres portadas, aunque no en el orden de publicación.

La primera en salir a las estanterías digitales fue Dispara usted o disparo yo, la antología de microrrelatos policiales que organizó la Revista Brevilla, de la mano de Lilian Elphick y la colaboración de una decena de corresponsales de varios países; once para ser precisos y, entre ellos, nuestra Geraudí González, encargada de la compilación y cacería de los autores venezolanos, a quien le debo y le agradezco el gesto de sugerirme para la publicación.

Este 13 de marzo las redes se llenaron de enlaces para descargar este tan esperado libro digital, que compila a más de ciento setenta autores, de dieciséis países y tres idiomas, todos unidos por el lenguaje en común del cuchillo, la celada nocturna, el cadáver y la huella oculta. Casi 300 microcuentos de variadísima extensión: desde el constricto espacio de un tweet hasta el expansivo de poco más de un folio. E incluso cuenta con un microcuento fotográfico que termina de darle variedad al trabajo de compilación, junto con los textos bilingües en inglés y portugués. Toda una joya para cultivar buenas horas de lectura y disfrute.

Es mucho más que un lujo compartir bits junto con escritores cuyo trabajo admiro y es un referente continuo de todo cuanto hago, como Ana María Shua y Guillermo Bustamante Zamudio, además de mis compañeros de letras venezolanos. Confieso que hasta el momento he leído a muy pocos (que todavía no sé combinar la paternidad con la lectura), pero esto es lectura obligada para los próximos días, que ya la curiosidad me mata casi tan impunemente como en buena parte de las historias que se pueden leer aquí.

Si quieres leer esta genial obra, puedes descargarla sin costo por aquí: http://bit.ly/Brevilla

El segundo libro en ver la luz del día fue la antología del ganador y los 4 finalistas del Premio Anual de Cuento Salvador Garmendia [1° Ed.]. Este 20 de marzo se realizó una bonita presentación y bautizo de la obra en el Rectorado de la UC, a cargo de Joaquín Marta Sosa, quien es parte del consejo editorial de Fundavag Ediciones, la editorial encargada de traer este libro a la vida, lo mismo que de promover el concurso, junto con la Feria Internacional del Libro Universidad de Carabobo (FILUC).

Joaquín habló de forma muy sensible y elocuente tanto sobre la obra y legado de Salvador Garmendia como del trabajo de los autores que forman parte de la obra. Para este momento, cuando ya he logrado leer tanto el cuento ganador como las tres menciones especiales (sin contar la mía que, por supuesto, ya había leído antes… y que volví a leer ahora en papel), puedo decir que es altamente gratificante formar parte de un libro con historias tan bien logradas e ingeniosas. Si esta es solo una muestra de 5 de los 421 participantes del concurso, puedo entender que los jurados realmente lo tuvieron difícil para tomar su decisión. Pero ya hablaré con un poco más de detalle sobre este libro más adelante, en un post dedicado exclusivamente a este.

Por lo pronto, si quieres leerlo debes estar muy atento a las redes sociales, para cazar alguna de las varias presentaciones que se estarán haciendo del libro que, por el momento, son las ocasiones idóneas para comprarlo. Creo que ya será a partir de la FILUC 2017 cuando se conseguirá más fácilmente para la venta, junto con el volumen que compilará al ganador y las posibles menciones de este premio en su segunda edición, que en este mismo momento tiene su convocatoria abierta. Así que, si tienes un cuento que se ajuste a lo indicado en las bases del premio, no dejes de participar.

Y para cerrar, la última obra en ocupar las estanterías digitales viene por partida doble. Se trata de la edición 2017 de la revista peruana de ficción breve Plesiosaurio que, como nos tiene acostumbrados desde su edición número 3, incluye simultáneamente dos volúmenes. El primero de ellos, que es en el que salen dos de mis textos publicados, es el dedicado a la divulgación de estudios sobre la microficción, e incluye ensayos, entrevistas, reseñas y más. Allí aparecen dos de mis microensayos sobre microficción venezolana.

Porque de lo más emocionante que tiene esta edición de Plesiosaurio, al menos para mí y muchos amantes venezolanos de la microficción, es que está por completo dirigida a mostrar el desarrollo de este género en nuestro país. Y, como es bastante lógico, aquí también aparece el nombre de Geraudí González vinculado, en el rol de editora invitada, junto a su editor en jefe y director, Rony Vásquez Guevara. A ambos les agradezco la amabilidad de permitir que dos de mis textos hagan vida en medio de tan valiosa selección de trabajos.

El segundo volumen de este número de Plesiosaurio es el encargado de mostrar la antología de microcuentos, que para esta ocasión hace un repaso por los autores más influyentes y relevantes de nuestra microficción venezolana (más de treinta en total), y lo suma a su habitual selección de escritores jóvenes, con veinte autores más, de seis países distintos. Una selección tan cuidada y variada como esta, que va desde lo académico hasta lo literario, es una de las razones por las cuales Plesiosaurio se ha vuelto un referente entre las revistas dedicadas a esta brevísima forma narrativa.

Si quieres leer el volúmen 1 de la revista Plesiosaurio, puede descargarla sin costo por aquí: http://bit.ly/Plesio9-1

Si quieres leer el volúmen 2 de la revista Plesiosaurio, puede descargarla sin costo por aquí: http://bit.ly/Plesio9-2

Dicho lo dicho, no queda mucho más por agregar salvo lo obvio: se siente genial publicar y hacerlo de tres en tres se siente mucho mejor. Espero que los que descarguen o compren las obras las disfruten tanto como yo me disfruto tener allí mis pequeñas huellas.

Clickbait

No creerás lo que pasó en esta ficción.

 

Un cuento prepotente se acercó a un personaje de relleno para insultarlo.
El diálogo que le actuó lo dejó sin palabras.

 

Este narrador juntó a los diez personajes más bizarros en su historia.
El número ocho te pone los pelos de punta.

 

Todos creían que era una microficción adolescente,
pero cuando se quitó la blusa quedaron con la boca abierta.

 

Un metanarrador portugués deja un error ad rede en su cuento.
El nuevo significado de la historia es hilarante.

 

Nadie tomaba en cuenta a ese pobre relato,
hasta que se quitó el disfraz y mostró a su millonario autor.

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Relato cómico de aficionado termina fatal.

 

Anaís, la jinete marina*

Anaís adoraba la playa. Sus papás la llevaban de vez en cuando y se divertía mucho, bañándose en el mar y haciendo castillos de arena. Disfrutaba tanto pero tanto que de regreso del viaje siempre se quedaba dormida, por el cansancio. Esa parte del paseo también le gustaba. La última vez que viajó a la playa le pasó lo mismo, pero en el camino tuvo un emocionante y extraño sueño.

Vivía debajo del mar y era una jinete en competencias de caballitos de mar. El suyo era un hermoso caballito blanco con aletas color rosado. Y era el más rápido de todos. Siempre ganaban. Pero el caballito se cansaba mucho en las carreras, y de regreso a su casa, en el auto de sus papás, se dormía a aleta suelta. Después de la última carrera le pasó lo mismo y tuvo un extraño y emocionante sueño.

Soñó que era una niña que adoraba ir a la playa, y de regreso estaba tan cansada que soñaba que era la jinete marina de un caballito de mar, que soñaba que era una niña, que soñaba que era un caballito de mar, una niña y un caballito de mar, hasta el infinito o el verdadero despertar. Lo que no sabemos, ni supimos, ni sabremos nunca es si despertaba como niña o como caballito de mar.

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*Nunca publico cuentos infantiles en este blog. Pero hoy hay una razón especial para hacerlo y es que hace unas horas se hizo pública la cuenta de Instagram con el emprendimiento de mi mamá, llamado Mimo’s. A través de ella, hace vestidos para niñas, cada uno de ellos absolutamente único, y todos acompañados por un cuento infantil, que es la parte de la que me encargo yo. Los invito a pasearse por la cuenta (haciendo clic por aquí) y admirar los vestidos y disfrutar de los cuentos con sus hijos, sobrinos, nietos y más.

Normal

Era un hombre normal, con un empleo normal, aspiraciones normales y una enfermedad terminal, normal, como la de cualquier otro. Como era lo normal, lo secuestraron a él y a su familia y, de la forma más normal, los asesinaron a todos frente a él, porque nadie tuvo para pagar el rescate, que es lo normal, al igual que lo es dejar vivo a uno solo para llevar un claro y normal mensaje. La policía dio con los secuestradores, en un tiempo normal de un par de años y, en otro lapso tan normal como este, los jueces los declararon inocentes. Normal. El hombre, que tenía fecha inminente de muerte, no tenía nada qué perder y decidió tomar justicia en sus manos, que es lo normal. Les dio cacería a los secuestradores, uno a uno, disfrazado con una normal máscara hecha de las pieles de sus otros familiares, los que nunca movieron un dedo para pagar su rescate, a quienes con total normalidad mató para tal fin. El método de tortura que eligió para cada secuestrador fue el normal dado su caso: a uno le tocó ser despellejado, al otro lo obligó a beber ácido sulfúrico, a otro más lo fue mutilando, poco a poco, con un cortauñas, y así sucesivamente con cada uno. Nada fuera de lo normal, como se puede ver. Y, después de una vida tan normal, murió a los 44 años, de una sobredosis de cocaína, antes de que su enfermedad terminal tuviera chance de acabar con él, pero, eso sí, después de asesinar a media docena de prostitutas, porque le había agarrado un gusto normal al asesinato. Fue enterrado con todos los honores y en su velatorio todos tomaron la palabra para reforzar lo bueno que había sido en vida y la irreparable ausencia que dejaría su prematura partida. Normal.

Romance y realismo

Primer día de clases, una universidad, una ciudad distinta a casa. La chica hermosa de cabellos en bucles, criada con modales de provincia, deslumbrada por la grandilocuencia de la ciudad, entra al recinto universitario, maravillada por las estatuas, las obras de arte, los jóvenes que se mueven como átomos. Lleva varios libros y cuadernos apilados entre las manos, que van a parar directamente al piso cuando tropieza con aquel profesor de brazos fuertes, traje formal y peinado juvenil. Detrás de él, un séquito de admiradoras secretas se detiene junto a las ramas, para ver con recelo este encuentro fortuito, que ellas habían deseado desde la primera vez que lo vieron y que intentaron forzar en tantas ocasiones que ya habían perdido la cuenta.

El profesor se agacha en simultáneo para ayudar a recoger los libros, y también de forma simultánea se disculpan, se miran a los ojos, se rozan la punta de los dedos y se vuelven a disculpar, hasta que todos los libros se han recogido y pueden volver a pararse. Enseguida, el silencio incómodo. El docente trata de arponearlo tendiéndole la mano a la chica y pronunciando su nombre. Ella intenta tomar los libros con una mano para tenderle la otra, y termina por ofrecerle apenas la punta de sus dedos y pronunciar un nombre que solo ella escuchó. Las admiradoras secretas veían la escena desde la distancia y casi imaginaban una balada de fondo, aves que pasaban rasantes junto a la pareja, movimientos en cámara lenta y construían un diálogo harto desgastado.

Ya cumplido el protocolo, la chica de provincia y el docente de ciudad se separan, ella volviendo sus pensamientos a la belleza histórica de ese recinto universitario y a cuántas cosas aprendería allí; él, pensando en el trabajo de ascenso que debía entregar en un mes. Cinco minutos después, el evento se había borrado de la cabeza de ambos y cada cual continuó su vida, sin volver a tropezarse en esa gigante universidad. La chica de provincia eventualmente consiguió pareja, una camarera de un bar universitario, y el profesor se casó con cualquier otra persona, cada uno tras haber pasado por un conjunto de situaciones congruentes que les permitieron desarrollar el amor, y que, lamentablemente para la ficción, no son tan evidentes, ni fáciles de predecir, ni atractivas para contar.

Hasta el día de hoy, el séquito de admiradoras secretas se renueva semestre a semestre y todas siguen persiguiendo al profesor y escondiéndose en las ramas, mientras imaginan e intentan historias de tropiezos y libros caídos y mientras la literatura sigue en deuda con el romance y el realismo.

Uno dos seis… años de ConVíctor_y_Confeso

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¡Sí, señoras y señores! ConVíctor_y_Confeso cumple 6 años desde su primera publicación. Y este año quise hacer algo especial para celebrarlo. Quizás la imagen que corona el post les dé una pista. Para los que dijeron algo relacionado con la palabra “libro”, les aclaro que acertaron. He creado un pequeño libro digital, de descarga gratuita, al que he titulado Uno dos seis. Si hacen clic en la imagen lo pueden descargar, o lo pueden hacer por aquí, o ya bien al final del post. ¿Y para qué tantos enlaces de descarga? ¡Qué sé yo! Lo único que sé es que también lo pueden descargar por acá y por acá, aunque todos los acaces son el mismo enlace.

Spam aparte, la invitación a descargar es obvia, pero quizás no tanto la de que pueden compartir el libro con quien lo deseen. Si es alguien que nunca se ha dado un paseo por este blog, sería genial si lo invitan a que se descargue el libro directamente desde aquí. Pero, si se lo envían sin mediación, tampoco pasa nada.

Este libro está compuesto por 36 microcuentos, todos publicados en este blog a lo largo de los últimos 6 años, y elegidos por un simple criterio de gustos personales, pero divididos por año (6 microcuentos por cada año, contados de octubre a octubre). Así pueden explorar la cronología, la cualidad y variedad de mi trabajo a lo largo del tiempo.

Los microcuentos de este libro son muy variados tanto en extensión, como en temas y en recursos. En algunos hablo de zombis, en otros de fantasmas y en otro más de magia, mientras que también exploro géneros como el detectivesco, la mitología griega, los cuentos de hadas, los relatos bíblicos y otras relaciones intertextuales, con literatura, televisión, teatro y más. Los registros van desde la comedia al terror, pasando también por el drama y otras cosas un tanto más difíciles de catalogar. En definitiva, se trata de una selección de microcuentos tan variopinta como el espíritu de este blog y mis intereses al escribir.

No quedaría más que decir que invitarlos de nuevo a que descarguen el libro, lean (o relean) sus microcuentos a gusto (en el orden que deseen, en la cantidad que deseen) y lo compartan con quien crean que lo puede disfrutar. Y, mientras pasan las páginas, brindamos por otros seis años más de este blog. ¡Salud!

El enlace definitivo y final para su descarga, a continuación.

Haz clic aquí para descargar el libro.

PD: ¡Feliz cumpleaños, ConVíctor_y_Confeso!

Urban inferno

Tenía la frente bañada en sudor, mientras afuera hacía infierno grados centígrados y la brisa declamaba la Divina Comedia. Virgilio le esperaba con las llaves del cacharro, sin aire acondicionado y dos horas de tráfico caraqueño por delante. Consiguieron puesto de estacionamiento en el séptimo nivel del sótano de Parque Central y ahora iniciaba el lento ascenso a tierra, entre autos abandonados y convertidos en viviendas precarias, casas de apuestas y cambios de divisas, centro de canje de secuestrados y burdeles de criaturas desdentadas. Se tomaron de la mano, tragaron hondo y empezaron a caminar, juntando todas sus fuerzas para no mirar atrás hasta que el sol capitalino los bañara de nuevo por completo. Antes de llegar a la superficie, uno de los dos se desvanecería para siempre.