El viejo Wang*

Eran las siete de la noche y el negocio de Wang estaba lleno al tope por gente de todo tipo. Para llegar a él había que adentrarse con una profundidad de espanto en las redes más enrevesadas de aquellas partes de la Colmena que no figuraban en ningún mapa oficial, pero que los cuerpos policiales tenían siempre sobre alguna HLBlackboard, marcada con al menos doce puntos rojos, que por lo general indicaban el lugar de un asesinato en investigación. De seguro, al menos unos cuatro de esos puntos permanecían allí desde dos o tres años atrás, porque los cuerpos policiales evadían a toda costa sus obligaciones referentes a esas zonas, creadas y sostenidas prácticamente al margen de la ley.

Solo los oficiales que habían pertenecido a esas zonas desde su nacimiento tenían permitido entrar; y por lo general a estos nada de lo que allí ocurría les sorprendía o importaba. Vivir al margen no solo de la ley sino también de la evolución simulada del mundo era una experiencia que secaba de ideologías y otras pasiones a cualquiera. Pero siempre quedaban un puñado de hombres y mujeres que sentían y se dolían por lo que pasaba en esas calles . Uno de ellos era, y había sido desde el inicio mismo de las Colmenas y sus cloacas aledañas, el mismo maestro Wang, hoy simplemente llamado Wang.

Sigue leyendo

Anuncios