Cuando llegue a casa

Yo conducía un monopatín eléctrico junto a mi esposa, cuando nos encontramos a mi primo, el hombre al que más odio en el mundo, y nos pide que lo llevemos. Lo dejamos montar en lo que de pronto se convierte en un carro pequeño y le permitimos conducir. Él arranca a toda velocidad y se niega a disminuirla según mi exigencia. Comienzo un forcejeo para que se detenga. Yo estaba en la parte de atrás del auto y mi esposa hacía las veces de copiloto, pero apenas y respiraba, por la tensión del momento.

Mi primo y yo seguimos peleando, de modo que saco mi celular para llamar a la policía, pero él lo lanza por la ventana y enseguida lanza el suyo también, con un gesto desquiciado. Así que me siento a su lado, acciono el freno de mano y, al detenerse el carro, saco a mi primo a patadas de allí.

Mientras está a medias inconsciente en el piso, busco mi celular y el suyo, ambos destrozados, los guardo en mi bolsillo y regreso a mi casa, que en realidad es la antigua casa de mi abuela, donde le celebran el cumpleaños a mi papá. Allí está toda la familia de su nueva esposa y la de su exesposa, mi mamá. También la de la pareja de mi mamá, la familia de mi esposa, algunos amigos del colegio, y gente que parecía pertenecer a una extraña iglesia.

Me piden que esté atento porque a las diez de la noche comienza la gente a irse y debo vigilar que nadie corra el riesgo de ser secuestrado o asaltado. La semana pasada se esparció el rumor de que habían secuestrado a mi tío, el papá del hombre al que más odio en el mundo. Y, aunque resultó no ser cierto, todos quedaron paranoicos.

Al terminar de salir las personas de la fiesta, solo quedamos mi mamá, mi esposa y yo, a la espera de que llegara mi padre de llevar a su casa a los invitados que no tenían carro. Mientras esperamos, mi esposa y yo nos acostamos juntos en la parte de abajo de una litera, cuando llega mi primo, dispuesto a dormir en la parte de arriba. Luce hostil. En realidad, violento.

Yo aún no le había comentado a nadie sobre el percance que tuvimos horas antes, y ni siquiera le había contado a mi esposa que tenía ambos celulares en mi bolsillo. Tampoco había tenido tiempo de verificar si mi celular funcionaba, aunque por los destrozos parecía imposible. Mi primo dice que sabe que tengo los celulares conmigo y asume una conducta amenazadora, tratando de asustarme para que se los devuelva.

De algún modo, mi primo se levanta y decide poner en marcha su carro para salir de la ciudad esa misma noche. Por alguna estúpida razón le pido que nos lleve a mi esposa y a mí. No ha pasado mucho tiempo cuando mi primo comienza a contestar con suspicacia hasta la más pequeña de mis intervenciones, buscando que se propiciara una nueva pelea. Allí entiendo que su intención es abandonarnos en la mitad de la carretera a esa hora de la noche.

En algún punto, ya llevamos bastante camino recorrido y la oscuridad se ha ido disipando para darle paso a las horas más claras de la madrugada. Mi primo sigue excediendo los límites de velocidad y conduciendo de forma imprudente, esperando que le reclame, pero yo continúo estoico, hasta que nos aproximamos a un peaje. Allí, a nuestra derecha, entre unos matorrales, veo un animal extrañísimo, de piel transparente y babosa, cuerpo similar al de un dinosaurio mezclado con el de un avestruz, y más o menos con la misma altura de este último, con la cabeza achatada como un plato. A pesar de su apariencia, lucía inofensivo, pero eso sí, no parecía nada de este planeta.

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Ilustratura publica su novela de ciencia ficción “Memorias del porvenir”

Memorias del Porvenir

Este sábado 13 de junio se cortó una cinta que muchos teníamos bastante tiempo esperando cortar. La novela ilustrada escrita en colaboración Memorias del porvenir, en la cual participé escribiendo dos capítulos, salió publicada por Amazon para todo el mundo, tanto en versión kindle como en papel. Para los que han seguido más de cerca mis pasos en las letras, sabrán un poco de qué se trata esto. Igual aprovecho este espacio para hacer un breve recuento de todo lo que hubo de pasar para que esta novela viera la luz.

En octubre de 2012 se inició formalmente Ilustratura (después de un par de meses de preproducción): un proyecto que reunió a 12 escritores y 12 ilustradores, en su mayoría españoles, junto a otros tantos detrás de las páginas, encargados de coordinar, corregir, compilar y mucho más. Un trabajo realmente titánico, para una novela igual de grande. En febrero de 2014 la segunda fase del proyecto (la de producción) culminó, con la ilustración del doceavo capítulo, para así cerrar una novela de ciencia ficción y misterio con una trama muy rica y compleja. A partir de ese momento, comenzó la tercera fase, la postproducción, durante la cual se realizaron correcciones ortotipográficas y de trama, más la diagramación.

Después de tocar varias puertas, la publicación por Amazon se asomó como la opción más valiosa para ver estos dos años y tanto de esfuerzos completados en la figura de un libro, que todos pudiéramos tener en nuestras manos, computadoras o tablets. Ya sea que nos hayas empezado a leer durante la fase de creación de la novela, que la hayas leído completa en ese período o que no lo hayas hecho, te invito a comprar tu copia personal, en el formato que más te interese. El producto final es superior en todos los aspectos al trabajo en su fase de desarrollo, así que vale la pena leer de nuevo.

Y si estás interesado en el lado solidario de este proyecto, no dejes de visitar en nuestro blog los enlaces de difusión sobre el Síndrome de Marfan y el trabajo que se realiza en la Asociación SIMA, que fue nuestra compañera durante todo este viaje, y a quienes agradecemos el permitirnos realizar esta tarea.

Despido esta breve nota dejándolos con la sinopsis de Memorias del porvenir, e invitándolos de nuevo a pasearse por Amazon y hacerse de su propia copia.

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Año 2041. El mundo se ha convertido en un lugar dominado por la tecnología y está organizado en ciudades denominadas colmenas. En este contexto, un extraño síndrome está afectando cada vez a más individuos y borra paulatinamente sus recuerdos. El poder político, lo ostenta la Corporación, que ha equipado edificios para estudiar y tratar esta dolencia. Pero nada ni nadie es lo que parece.

¿Qué tienen en común todos los afectados? ¿Por qué son tan importantes para las autoridades? ¿Qué es el Proyecto Némesis? Y la principal cuestión: ¿está la Tierra en peligro?

La amalgama de traición y coraje, sentimientos y anhelos, acción e intriga transportará al lector a una época futurista sobre la que se cierne una terrible amenaza. ¿Estará el ser humano preparado para hacerle frente?

El viejo Wang*

Eran las siete de la noche y el negocio de Wang estaba lleno al tope por gente de todo tipo. Para llegar a él había que adentrarse con una profundidad de espanto en las redes más enrevesadas de aquellas partes de la Colmena que no figuraban en ningún mapa oficial, pero que los cuerpos policiales tenían siempre sobre alguna HLBlackboard, marcada con al menos doce puntos rojos, que por lo general indicaban el lugar de un asesinato en investigación. De seguro, al menos unos cuatro de esos puntos permanecían allí desde dos o tres años atrás, porque los cuerpos policiales evadían a toda costa sus obligaciones referentes a esas zonas, creadas y sostenidas prácticamente al margen de la ley.

Solo los oficiales que habían pertenecido a esas zonas desde su nacimiento tenían permitido entrar; y por lo general a estos nada de lo que allí ocurría les sorprendía o importaba. Vivir al margen no solo de la ley sino también de la evolución simulada del mundo era una experiencia que secaba de ideologías y otras pasiones a cualquiera. Pero siempre quedaban un puñado de hombres y mujeres que sentían y se dolían por lo que pasaba en esas calles . Uno de ellos era, y había sido desde el inicio mismo de las Colmenas y sus cloacas aledañas, el mismo maestro Wang, hoy simplemente llamado Wang.

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