El chip del copy/paste ha sido instalado exitosamente

Lo que sigue a continuación es un anexo del post “Crónica de un copy/paste“. Si llegaste a este post primero, quizás te convenga leer antes la crónica completa.

En este interludio encontrarán 5 anécdotas que intentan ilustrar el estado actual de la problemática del copy/paste en el país. Son anécdotas personales, pero creo que representan de forma adecuada lo que se ve en los diferentes estratos de nuestra sociedad. Como indiqué en el post central, esta parte del texto no es necesaria, de modo que pueden saltarla, leerla a posterior, o leer las partes que más les atraigan.

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1. Sobre imágenes sin referencia en los blogs:

Probablemente fue en el año 2004 o 2005 que creé mi primer blog. Para entonces, me esforzaba menos en la depuración de los textos que colgaba, que en la búsqueda de la imagen que ilustrara dicho texto. Me obsesionaba obtener la mejor y podía pasarme horas en ello. Luego simplemente la colgaba en mi blog sin darle crédito a su autor, ni averiguar su nombre o el de su trabajo.

Algunos años más adelante, para ilustrar un cuento llamado Esa jetica conseguí una fotografía de cuatro labios pintados de rojo. Por años ese fue el post más visitado de mi blog, pero el acceso siempre se daba por Google Images y la visita promedio duraba menos de un segundo: el tiempo necesario para copiar y pegar o guardar la foto. Aunque pudiera parecer absurdo, la situación me molestaba. Me ofendía darme cuenta que la gente copiaba “con tal ligereza” la imagen que adornaba el cuento en mi blog; porque había llegado a sentir que el esfuerzo de buscarla la había vuelto mía. Para entonces no me empatizaba con su autor, pero sí me irritaba en título personal por la afrenta.

Y eso no era lo único que me importaba. También vivía obsesionado con que me plagiaran, y me pasaba largas horas husmeando en la red a ver si conseguía mi trabajo en algún otro lado. No fue hasta el año 2012 cuando me empecé a dar cuenta de que tenía muy bien instalado el chip del copy/paste, aunque nunca (como escritor) me hubiera fusilado una palabra de alguien, razón por la cual siempre me había sentido ajeno a tal crimen.

Apenas ahora, entre mediados y finales del 2014, es que he logrado deshacerme de todo copy/paste en mis redes y demás proyectos. Y con propiedad puedo decir que muchos de los escritores que se ofenderían hasta el infarto de que plagiaran su trabajo, o de que lo copiaran en otro espacio sin citarlos ni darles crédito (o pagarles), como me pasaba a mí, mantienen blogs llenos de imágenes ajenas, a las que no dan crédito de ningún tipo, ni tienen interés de hacerlo (y no, no es legal hacerlo; pero si no lo crees, lee aquí).

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2. Sobre el rigor del periodismo digital en el país:

Y resultó que un buen día se cumplió mi sueño y recibí lo más parecido a un plagio. En el año 2010, cercano a la publicación de las nuevas reglas de la RAE escribí un ensayo al respecto, y publiqué en mi blog un extracto. Pocos días después, el Colegio Nacional de Periodistas de Zulia publicó en su blog una copia de mi artículo, sin consultarme y haciéndole cambios al texto a su antojo. Colocaron mi nombre al final del artículo y eso fue todo. Cabe acotar que, para entonces, los textos de mi blog no tenían la licencia Creative Commons que hoy uso. Para entonces no estaba ni cerca de creer en ese modelo.

Lo cierto es que, al enterarme del asunto, escribí tres comentarios en su blog, reclamando la falta de aviso y las modificaciones inconsultas, lo mismo que exigiendo que el texto se reparase de acuerdo a mis exigencias y se agregase un enlace a mi blog. Repetí estos reclamos en su twitter y facebook, y nunca recibí respuesta. Hasta el día de hoy, mis tres comentarios son los únicos que hay en ese texto, y me sigue dando urticaria el descaro de que en la cuenta de twitter de esta organización se describían (hoy se ve algo parecido en su blog) a sí mismos como “Organización para defender los derechos de los periodistas”.

¿Y los derechos de autor dónde quedan? ¿Hay un periodismo interesado en la creación que dignifique al autor? Sí lo hay, pero claramente es una minoría, y ya sabemos que ni siquiera muchos de los grandes nombres de esta disciplina (grandes por influyentes) pueden lanzar la primera piedra. Basta ver páginas como la Patilla o Noticias24, para notar cómo el grueso del contenido es la copia textual de contenido ajeno, con escasa o nula reseña a sus autores.

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3. Sobre Internet y el plan lector escolar:

En el año 2013, escribí dos reseñas literarias en mi blog: una sobre Casas muertas y otra sobre Oficina Nº 1, ambas novelas de Miguel Otero Silva. Al poco tiempo empecé a recibir una cantidad mayor de visitas en mi blog a las que ya estaba habituado. Y el destino de esas visitas eran estas reseñas  (8469 visitas de 25684 en total del blog). Antes de estas y después de estas hice reseñas de otros libros, pero ninguna tenía ni ha tenido la repercusión de estas dos.

Los términos de búsqueda usados para llegar a estos artículos dan pistas de a qué se debe este éxito. Aquí les muestro cinco que aclaran mejor el panorama (dejaré la ortografía intacta): “oficina numero 1 resumen completo”, “casas muertas resumen por capitulos”, “analisis de oficina numero 1”, “analisis del primer capitulo de casas muertas un entierro” y “personajes del primer capitulo de la novela oficina n 1”. Y sobre cada una de estas opciones, hay decenas de variaciones, especificando capítulos concretos, personajes concretos, escenas, tanto para una novela como para la otra.

Pero podría sumar tres términos de búsqueda más específicos todavía para terminar de aclarar el asunto: “cual es el onomatopeya de la novela casas muertas”, “analisis de oficina num 1 rincon delvago.com” y “ayudenme que busco miguel otero silva que entendiera el lector en la novela casas muertas por favor”. Como estas últimas tres hay docenas, todas delatando sin lugar a dudas que la búsqueda no es parte de un proceso de investigación, sino un simple intento de encontrar material para copiar y pegar, sin reseñar de ninguna manera.

Y lamentablemente mis reseñas no son lo suficientemente académicas, de modo que la mayoría debe haber quedado decepcionado. Incluso un lector me dejó un comentario en el blog expresándolo: “no esta el resumen por capitulo”, me dijo, y ya podemos ver cuán grande es el vicio del copy/paste, que incluso nos sentimos con derecho a reclamar si las cosas no nos salen fáciles. Yo solo espero (para no perder mi fe) que estos sujetos no sean estudiantes universitarios.

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4. Sobre el plagio entre profesionales:

Una amiga economista es docente en una universidad venezolana de prestigio y es muy cuidadosa en la creación de su material de apoyo, que siempre es de su autoría y fruto de su experiencia. En una de las materias que daba, comenzó a recibir las visitas de su coordinador docente, como parte de las supervisiones que se supone deben recibirse cada tanto tiempo. Nada fuera de lo normal. El coordinador le pidió que le enviara por correo todo el material de apoyo digital que usaba con sus alumnos y la docente así lo hizo, pues también lo consideró normal.

Tres meses después, revisando aleatoriamente sus redes sociales, descubre que su coordinador estaba dictando una serie de talleres pagos en otro estado sobre el mismo tema de su clase, sobre el que no tenía experiencia profesional, con el mismo temario y usando el mismo material de apoyo, que además había colgado en su perfil de prezi indicando ser el autor del mismo.

Cuando la economista hace el reclamo a su coordinador este intenta pasarse por inocente y le dice que no consideró que lo que hacía era incorrecto. Y quizás no mentía. En vista de su falta de respuesta, la afectada se dirige a las autoridades de la universidad y el asunto se agrava cuando los encargados de recibir su denuncia todavía no terminan de entender o valorar lo delicado del asunto. Ella asume que se debe a que todos consideraban que su material de apoyo también era fusilado de alguien más y que no podía quejarse por ello.

El caso terminó de resolverse de forma medianamente satisfactoria, pero más por un compromiso de responder a la afectada, para evitar inconvenientes mayores, que por entender o compartir su pesar. Y es que el que no ha creado contenido propio jamás, quizás no sea capaz de comprender el esfuerzo que conlleva y el daño que representa el ser plagiado.

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5. Sobre el plagio en estudiantes universitarios:

Ya dije antes que soy docente universitario. Y también he fungido como asesor de algunas tesis de grado en distintas universidades. En ambos roles, mis roces con el plagio son constantes, incluso a pesar de mis intentos de control.

A mis alumnos, en las pocas oportunidades que les pido realizar trabajos en casa (generalmente trabajos recuperativos) les aclaro que soy muy bueno detectando plagios, encontrando fuentes no citadas, etc., y que mi política es reprobar cualquier trabajo copiado y pegado. Les hago todo el énfasis posible e incluso les cuento que muchos de mis pasados alumnos han ignorado estas advertencias, quizás pensando que podrían burlar mi capacidad de detectar sus plagios, e igual terminan reprobados.

Lo curioso es que, a pesar de todas las advertencias, 8 de cada 10 trabajos que recibo de mis alumnos (siempre los recibo en digital para facilitarme el proceso) tienen al menos un párrafo enteramente copiado de otra fuente, sin citarla, cuando no es el trabajo entero el copiado. Y para más tristeza las fuentes usadas son mediocres y poco fiables (las primeras que les ofrece google). En ocasiones quisiera justificarlos, pensando que es solo una materia de entre muchas, pero es que sucede exactamente lo mismo con todas, e incluso con las tesis.

Todos mis tutoriados, o a quienes les hago asesorías, son advertidos al inicio de que nunca firmaré una tesis que no tenga un riguroso sistema de citas, pero más importante, que no firmaré una tesis donde menos del 50% sea contenido propio (porque la idea es crear contenido propio, no solo citar adecuadamente el ajeno). Y por supuesto que los ayudo en el proceso. Pero incluso tras meses trabajando bajo mi método, cada tanto vuelven a intentar engañarme, agregando contenido ajeno sin citar, de fuentes pobres de valor.

Quizás algo en su sistema, el sistema bajo el cual fueron educados, les dice que yo no soy más que un neurótico que cree que respetar el contenido ajeno es más importante que graduarse. Pues yo sí creo que es muy importante aprender a “crear” y “desarrollar” contenido propio antes de recibir un título. De otra manera, seguiremos atrapados en un país donde todo se compra hecho y donde cada uno se queja de que es el otro el que no crea nada productivo.

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