Salvando al personaje: ejercicio de escritura creativa

Hoy les dejaré un post muy diferente de lo que suelo agregar aquí, y, en cierto sentido, experimental. Es decir, lo usaré como experimento para ver si alguien se interesa en una publicación como esta (cosa rara en este blog, al que se le puede poner muchos calificativos, menos interactivo; igual cruzo los dedos) y, de ser así, hacer más cosas por el estilo. Se trata, sencillamente, de uno de los ejercicios de escritura creativa que suelo usar en mis talleres de narrativa. Fue, de hecho, el primero completamente original que ideé, hace ya bastantes años, y por eso le tengo bastante cariño. Y, además, me parece que es bastante original, y saca a los participantes de su zona de confort. Así que espero que alguien se anime y, luego de hacer el ejercicio, comparta el resultado por comentarios (o ya bien por la sección de contacto del blog si les da mucho miedo escénico).

El ejercicio consiste en que cada uno elija la premisa de una historia (hay 6 en total), donde uno o más personajes se encuentran en una suerte de callejón sin salida, en el cual la consecuencia inminente y lógica es su muerte. Su labor es darle un final a esa historia donde el o los personajes en peligros se salven (esto es, que no muera/n), pero deben hacerlo de la forma más creíble posible, sin involucrar salvamentos mágicos, deus ex machina o trampas argumentales.

El objetivo del ejercicio es reflexionar sobre cuáles son los elementos que vuelven realista a una historia, si estos son necesarios en todos los casos, y cuáles son las estrategias para controlar el destino de los personajes que creamos sin necesidad de que se noten los hilos con que los movemos. Verán que hay historias con muy diferentes atmósferas (desde lo caricaturesco hasta lo más serio), de modo que conseguir una solución realista quiere decir que se sienta realista dentro de los códigos específicos y la atmósfera de la historia. Si se trata, por ejemplo, de una historia caricaturesca, como la número 1, debe ser creíble dentro de los códigos caricaturescos, no los del drama novelesco, por decir cualquier cosa.

Las premisas que les ofrezco deben mantenerse intactas como párrafo inicial del cuento. El relato total no debería sobrepasar las 750 palabras, pero idealmente debería tener un tope de 500. Al terminarlo, le pueden colocar el título que más les guste. Si alguno lo desea, puede trabajar en más de una premisa.

Premisa 1

Esta vez el Coyote lo había logrado. El cemento fresco se había secado sobre los pies del Correcaminos y este intentaba sin éxito escapar de su destino. Doscientos metros atrás había activado un resorte que empujó a una bola de bowling sobre un canal, que caería en una balanza y levantaría una vela, quemando una polea, que sostenía una sierra mecánica encendida que cercenaría la cabeza del correcaminos. Si esto fallaba, en menos de una hora haría efecto el veneno que había puesto en la comida gratis, que había utilizado de cebo y ya el Correcaminos había comido. Y si fallaba el veneno, una hora y media después el sol apuntaría sobre la lupa gigante puesta sobre la cabeza del Correcaminos, que lo cocinaría en menos de quince minutos. Nada podía fallar. No había un solo producto marca ACME y el Coyote lo veía todo desde un búnker blindado a treinta kilómetros de distancia mientras se comunicaba por una pantalla. Al lado de la pantalla había una bomba casera de 250 gramos de C4, con seis docenas de clavos incrustados, que el Coyote activaría de forma remota si observaba algún fallo. El Correcaminos lloraba y suplicaba desesperado, pidiéndole perdón y ofreciéndole su respeto al Coyote, que se reía vencedor y le decía, en tono de burla, “bip bip”.

Premisa 2

El Doctor Mendoza se acerca a Graciela y, de solo ver su rostro intentando emular compasión, ella lo entiende todo, y le repugna y lo odia más que nunca. Mendoza le pregunta: “¿Crees que tengas la fuerza para decírselo tú o lo hago yo?”. Graciela sabía que el Doctor Mendoza tenía meses matando a su esposo de a poco, con dosis más altas de adrenalina. Ese maldito le hacía lo mismo a todos los pacientes con metástasis. Se creía un Dios y nadie parecía poder detenerlo. De cualquier forma, el cáncer de Julio estaba demasiado avanzado. En una semana le llegaría al 80% de su cuerpo y moriría de un colapso simultáneo en sus órganos vitales. Sin embargo, Graciela decidió no decirle una sola palabra a Julio. De pronto tenía un plan. Ver la cara del Doctor Mendoza despertó su ingenio dormido. A su esposo no le quedaba una semana de vida. Ella lo salvaría.

Premisa 3

Si los nombres se colocaran de acuerdo a las actitudes, el suyo sería Imprudencia. Parecía tener el superpoder de estar siempre en el lugar incorrecto y en el peor momento, con el agravante de que sus acciones para tratar de remediarlo solían convertir algo malo en otra cosa realmente peor. ¿Quién le había dicho a él, por ejemplo, que era prudente caminar hasta ese callejón por escuchar gritos de una mujer? ¿Acaso era policía? ¿O un héroe de historietas? Ahora los cuatro hombres que acosaban a la chica lo han visto y se le acercan con armas y rostros enfermizos. Pero de nada sirve correr. A sus lados solo hay edificios. Al fondo, un basurero, y detrás, un auto que cierra la vía. Desde ese auto han salido tres psicópatas más, todos con ganas de silenciar al caballero andante. La chica, al fondo del callejón, con sus ropas desgarradas, lo mira esperanzada, y de repente el señor Imprudencia siente que no puede defraudarla. Se salvará a sí mismo y la salvará a ella.

Premisa 4

Marlene y su hija, la pequeña Sofía, estaban desmayadas desde hacía más de dos horas. Y ya el nivel del agua estaba próximo a llegar al techo de ese preciso búnker construido por Benancio. “A Benancio nadie lo engaña… A Benancio nadie lo engaña”, se repetía a sí mismo fuera del cuarto en el que había encerrado a su infiel esposa y al despojo de esa infidelidad, la mocosa Sofía, para vengar su hombría burlada. Hace dos horas el nivel del agua había llegado hasta las tomas eléctricas, donde había dejado un tostador y una plancha encendida. La energía liberada no las había matado, porque el volumen de agua permitió que la corriente se dispersara. Pero aún no despertaban del choque eléctrico, y flotaban amarradas a unas tripas de caucho, que a su vez estaban amarradas al centro del cuarto. Todas las paredes y la puerta habían sido cuidadosamente selladas y no se escapaba ni una gota de agua. En menos de treinta minutos el agua las tapará y Marlene le fallará a Sofía en su promesa de sacarlas a ambas con vida directo a una heladería.

Premisa 5

Se encontraban en la penúltima fase del rito. Doscientos hombres, mujeres y niños cantaban sus alabanzas, pidiendo purificar sus almas. Después de esto solo restaría tomar el cianuro y esperar la gloriosa ascensión hacia la Casa de las 7 Estrellas, donde los esperaría un coro de 12 vírgenes, encabezado por la siempre pura Doncella de la luz, que les haría saber con el sonido de su lira si habían obrado bien en vida y merecían la transfiguración en estrellas o si habían titubeado en su fe y merecían el destierro hacia el último agujero negro, donde habitaba el Anciano de las Tinieblas y donde escucharían para siempre el eco de su duda. Leticia se sentía ya en la Casa de las 7 Estrellas, pero le acorralaba la duda al mismo tiempo que el deseo de transfiguración. Los cinco años después de su conversión habían sido los mejores de su vida. Su pequeña hija, su señor amante y sus cuatro hermanas concubinas eran su familia. Temblaba de pensar que alguno de ellos dudara y el destino los separase. No quería beber el cianuro hasta estar segura, pero en un minuto pasaría el celador por su fila y no se iría hasta verlos muertos. Tampoco podía hablar con sus hermanas concubinas o su señor amante porque interrumpir el acto solo la condenaría a las Tinieblas. Algo debía de hacer antes de que la canción terminase. Algo debía hacer antes de que el cianuro los separase para siempre.

Premisa 6

Ahora esos cien mil dólares no le parecían tan buen negocio. No debió haberse ofrecido como conejillo de indias. Era un experimento idiota. Cómo pensó que podía sobrevivir a doce meses absolutamente solo en una estepa congelada sin volverse loco. Faltaba una semana para finalizar y se vislumbraba como un siglo. Aunque dormía casi veinte horas al día, las cuatro que duraba despierto parecían meses. Ya ni siquiera estaba seguro de que los científicos siguieran interesados en él. De seguro las cámaras se habían congelado y ellos lo daban por muerto. Y de cualquier forma, la base de observación estaba a 45 kilómetros de allí. Si algo le pasara, con ese clima, tardarían cinco horas en encontrarle. Y si tener doble personalidad era un indicio de locura, pues entonces el experimento había sido un éxito. Y si su otro yo estaba obsesionado con matarle mientras dormía, pues mejor aún. Esta mañana encontró una nota que le dejó su otro yo, explicándole el plan con el que le mataría al dormirse. Era infalible y horrendo. Acabaría con él después de una hora de sufrimiento. Si quería sobrevivir, debía pasar una semana sin pestañear. De solo pensarlo le atacaba el sueño.

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Mi libro GRATIS en Amazon por 4 días

PortadaA principios de febrero del año pasado, como ya comenté por acá, publiqué mi segundo libro, Cuentos de hadas para dormir adultos, por la plataforma de Amazon. Si quieres saber un poco más de él, puedes hacer clic acá. Y si quieres leer ocho cuentos de muestra que he publicado en el blog, lo puedes hacer por este enlace.
Pero eso no tendrá mayor sentido en los próximos 4 días, porque desde el primer segundo de hoy viernes 6 de abril hasta el último segundo del lunes 9 la versión digital del libro estará disponible para todos y completamente gratis. Así que no tendrás ocho cuentos de muestra, sino todo el libro, con sus 32 historias.

Creo, por ende, que tiene sentido que te aconseje que no pierdas tiempo y vayas a reclamar tu copia gratis para que disfrutes de estos cuentos de hadas intoxicados y adulterados. Y ya luego me contarás, por aquí o por el perfil en Amazon, qué tal te ha parecido. Tu descarga del libro y la valoración que hagas de él me ayudará a que se haga más visible entre la montaña de obras que publica Amazon a diario. Así que más que agradecerme el gesto a mí, te agradezco yo tu contribución.

¿Y qué tienes que hacer si deseas una copia gratis? Nada complicado. Entras en alguno de los enlaces que dejaré al final de este post y, si ya tienes cuenta en Amazon, podrás comprar con solo un clic en el botón naranja a la derecha de la página. Y, si no tienes cuenta, haces clic en el mismo botón y Amazon te guiará en el proceso para crear una cuenta (tan sencillo como abrir una cuenta de correo electrónico). Así que, ahí te dejo los enlaces:

* Para usuarios de amazon.com: http://amzn.to/2EqT5fI

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PD: Para usuarios de Amazon en otras locaciones (ej.: México), basta con que escriban en el buscador “Cuentos de hadas para dormir adultos” y lo encontrarán.

Me publicaron en la revista “Temporales” de la NYU

Temporales

Este será un post muy breve, solo para informarles algo que debí haber anunciado hace ya varios días, pero que no había tenido tiempo de hacer. La revista Temporales, que edita el MFA de Escritura Creativa en Español de la Universidad de Nueva York, publicó Juanita Reverón, que ya saben es uno de mis cuentos favoritos y más queridos de cuantos he escrito, en su edición del mes de marzo. Ahorita mismo podrían encontrarlo tan solo con acceder a la página principal. Pero si están leyendo esto y ya no estamos en marzo de 2018, entonces basta con que vayan a la sección de ediciones anteriores (al final de la página) y seleccionen el mes correcto.

Y si ya han leído Juanita Reverón, igual vale mucho la pena que se pasen por la página de Temporales, porque en la edición de este mes, compilan 15 textos de excelente calidad, que representan una muy buena muestra de lo que se está haciendo ahora mismo en el mercado iberoamericano, y que, por su variedad (encontrarán cuentos, poemas, crónicas, ensayos, reseñas literarias, etc.), dejarán satisfechos a lectores de todos los gustos. Y apenas les estoy hablando de la edición de este mes, que es una muestra a escala del buen trabajo que está llevando a cabo esta revista, que mes a mes nos deja una selección pequeña pero bien nutrida de literatura contemporánea, para que nos actualicemos y deleitemos.

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He publicado mi segundo libro de cuentos

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¡Hoy es un gran día para mí!

Ya está disponible para la venta (en versión física y digital) mi segundo libro: Cuentos de hadas para dormir adultos. Es el resultado de años de trabajo, lecturas y repensar mucho este interesante género que engloba a los cuentos de hadas, los relatos maravillosos, las fábulas y mucho más, para traerlo al presente y devolverle el tono adulto que alguna vez tuvo, pero con más cinismo y espíritu lúdico.

El recurso de parodiar, reescribir y trastocar cuentos de hadas es uno ampliamente usado en la literatura, y por ello mi interés en este libro en todo momento fue conseguir llegar al núcleo de cada historia y desde allí retorcerlo todo. En otras palabras, tratar de ofrecer una lectura por completo nueva del género, si es que algo como eso es posible. Espero, en definitiva, que de estos 32 cuentos el lector salga removido en algunos de sus cimientos… no para sentarnos a construir moralejas, que ya estamos grandes para eso, pero sí para disfrutarnos, así, movidos. Si quieres leer una historia más completa detrás de la creación del libro, puedes entrar acá.

He autopublicado el libro por Amazon por el interés de probar la así llamada aventura de la autogestión, pero he tratado de que todos los componentes del libro (diseño, diagramación y corrección) tengan la calidad que me gusta ver en los libros que leo y admiro.

Por el momento, si están interesados en comprarlo, pueden hacer clic en alguno de los enlaces a continuación y, luego, si les ha gustado, pueden recomendarme con otros y dejarme algún comentario aquí en el blog o por el perfil en Amazon.

* Para usuarios de amazon.com: http://bit.ly/CDHPDA

* Para usuarios de amazon.es: http://bit.ly/CDHPDAes

PD: Tomen en cuenta que en Amazon pueden leer el primer 10% del libro gratis, o sino pueden leer la muestra que he colgado aquí en mi blog, para hacerse una idea de si les gusta . Yo espero que así sea.

Ojos de madre

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Autor: Alexis Perez-Luna. De su serie “Vargas 2000“.

Es un hecho que en una inundación el agua, el barro, la desgracia tapeará todo lo que se encuentre a su paso. Como un arca de Noé que poco a poco regresa a tierra firme, cuando el agua se evapora, el escenario que va surgiendo es muy diferente al que se dejó antes del deslave. Un nuevo ecosistema de casas rotas, autos volcados, columpios arrancados de raíz, escuelas convertidas en charcos de brea. En este nuevo mundo no hay hogar, movilización, lúdica o aprendizaje posible. El único refugio es la fe, una fe hundida a medias y penitente como la de la imagen. Una fe que pide por otros, cuando descubre que ya no hay salvación para sí misma. Una fe de la cintura para arriba, porque ya no hay instinto que se mantenga en pie, ni siquiera el de supervivencia. A esas alturas solo queda la necedad de ver el paisaje con ojos perdidos y nostálgicos, como quien todavía puede ver lo que alguna vez hubo debajo, como quien se aferra a creer que todavía hay algo que retratar. Mirarlo todo, en definitiva, como una virgen, como esa madre arquetipal con corazón de oro y carácter de hierro, que aun así no puede evitar hundirse hasta el pecho en la miseria, que no puede más que resignarse a ver a sus hijos morir en la cruz de sus propios deseos de civilización.

Todo sobre citas textuales, paráfrasis y plagio

Hace un tiempo ya, en este mismo blog, expresé mi opinión sobre lo que suelo llamar el chip del copy/paste. En ese artículo me pronuncio en contra del vicio de usar contenido ajeno sin darle la debida reseña o pedir autorización. Pero se suele decir que quejarse sirve de poco si no se ofrecen alternativas para resolver el problema. Y dado que considero que gran parte de este problema guarda relación con la poca (o nula) instrucción que recibimos en colegios y universidades sobre el valor de citar bien, y la metodología para hacerlo, consideré oportuno crear este artículo, adaptando un material que suelo entregarle a los estudiantes a los que asesoro en sus trabajos de grado.

En este artículo resumo las reglas para elaborar un correcto sistema de citas en solo 10 puntos. Así que podemos verlo como un decálogo del respeto a los derechos de autor. Al menos en lo que refiere a textos académicos, que es sobre lo que está centrado el artículo. Quizás en otra oportunidad hablaré de las implicaciones de este tema en la literatura y otras disciplinas. Así que si estás enfrentándote a la elaboración de un trabajo académico (tesis, monografía, ensayo, informe, etc.) o estás próximo a enfrentarte a este monstruo, continúa la lectura, que no solo conocerás las 10 reglas para un correcto citado, sino que también encontrarás unos ejemplos bien específicos, para que puedas distinguir una cita textual de una paráfrasis, y cualquiera de estas dos de un texto propio o un plagio.

Y si hay algo que dejé por fuera y te sigue generando dudas, puedes usar la sección de los comentarios para preguntarme. Por lo pronto, pasemos a lo que nos interesa.

10 reglas para el correcto citado

1. Lo que se debe citar

Todo lo que haya escrito alguien antes que ustedes (incluso lo que ustedes mismos hayan escrito con anterioridad), y que deseen incorporar a un trabajo académico, de forma textual, debe colocarse como cita. 

2. Exponer claramente los datos del autor citado

Para que una cita se considere como tal, debe quedarle claro al lector cuáles son las palabras exactas que dijo el sujeto citado, además de su nombre, el año en que lo dijo y, si aplica, en qué páginas o secciones del texto citado lo dijo.

Al menos en APA, para citas de 40 palabras o menos encerramos el texto entre comillas. Para citas de más de 40 palabras lo colocamos en un párrafo aparte, con un margen especial y sin comillas. En toda cita de 15 palabras o más debemos agregar la o las páginas en que aparece el texto o, en su defecto, el número de párrafo o la sección a la que pertenece. 

3. Lo que se considera paráfrasis

Una forma alternativa de darle crédito al contenido intelectual de un autor es a través de la paráfrasis. Esta implica que se tome como base el texto de un autor, para reordenarlo o volverlo a redactar, a conveniencia de quien hace la paráfrasis.

Para que se considere una paráfrasis, debe incorporarse, en algún punto de la misma, el apellido del autor y el año en que escribió el texto que sirvió de base para la paráfrasis. Esos serían los datos mínimos.

4. Lo que se considera plagio

Todo lo que no se cite de acuerdo a las reglas anteriores se considera plagio, incluso cuando proviene de un error y no del interés de plagiar. También se considera plagio si se realiza esta acción con un texto propio (se le suele denominar autoplagio).

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Mi hija mordió un libro de Coelho

⸺Mi hija mordió un libro de Coelho. ¿Debería preocuparme?
⸺¿Cómo dices?
⸺Coño, que mi hija mordió un libro de Coelho y ahora estoy cagado. No sé si le pueda dar una infección o algo así.
⸺¿Y qué demonios hacía tu hija con un libro de Coelho?
⸺…
⸺¿Dónde lo consiguió?
⸺En nuestra biblioteca.
⸺¿Cómo? ¿Y desde cuándo tú tienes un libro de Coelho en tu biblioteca?
⸺La verdad es que no lo sé. Siempre ha sido un misterio.
⸺¿De qué hablas?
⸺No sé. Simplemente un día apareció y ni yo ni Helena sabemos quién lo pudo haber dejado allí.
⸺…
⸺Creemos que fue una broma de alguien del colectivo de literatura.
⸺Y… ¿por qué no botaste esa mierda apenas la viste?
⸺No sé. Bueno… es un libro. Los libros no se botan.
⸺Eso no es un libro. ¿Acaso tú eres inepto? No parecen cosas tuyas.
⸺Bueno, es que no me nace botar nada que se parezca a un libro. Tú has visto mi biblioteca. Allí tengo hasta unos volúmenes sueltos de una enciclopedia de mi abuela, que están todos marrones, secos y comidos.
⸺Coño, chico, pero eso es otra cosa muy distinta.
⸺Y también tengo una serie de folletines que publicó ya ni me acuerdo qué periódico, y los tengo todos remendados con tirro, de lo mala que era la edición. Ya ni me atrevería a leerlos y aun así no los boto.
⸺Deja de cambiarme el tema. Tú sabes que debiste haber botado ese libro hace mucho tiempo.
⸺Sí. Pero Helena y yo lo dejamos en la biblioteca al principio porque nos tomamos la cosa como un chiste. Queríamos averiguar quién lo había dejado. Era como un juego de detectives. Cuando venían los amigos a la casa, les hacíamos ciertas preguntas camufladas, a ver si alguno se delataba. Y nada. El misterio seguía sin resolverse. Una vez, incluso, en un cumpleaños de Helena, con todo el colectivo reunido por primera vez en más de un año, hicimos un supuesto concurso, que consistía en descubrir cuál era el libro que no calzaba en nuestra biblioteca. Y nadie adivinó. Y eso que el premio eran todos los libros de ensayos de Hanni Ossott. Y allí siguen en la biblioteca los ensayos de Ossot y el libro de Coelho.
⸺¿Ustedes son medio locos? ¿Iban a sacrificar esas joyas solo por averiguar la tontería del libro de Coelho?
⸺Bueno, pero es que de verdad nos intrigaba la cosa. Imagínate que un día te levantas y ves un libro de…
⸺Un libro de nada, chico. Dices que no botas libros y pensabas botar los libros de Ossott de esa manera.
⸺No los íbamos a botar. Era un regalo. Todo el mundo regala libros.
⸺Eso no es regalar un libro. Es botar un libro. ¡Y para proteger una basura empastada!
⸺Bueno, para nosotros era un regalo. Porque siempre sospechamos que había sido Leticia la que lo había dejado allí. Y como ella estaba haciendo su tesis sobre Hanni Ossott, igual se los pensábamos regalar. De hecho, como dos semanas después se los regalamos. Pero ella nada más los aceptó como préstamo y, después de la tesis, nos los devolvió.
⸺Definitivamente no se puede hablar contigo.
⸺Y luego ya simplemente nos acostumbramos a tener ese libro allí. Para ese entonces Helena y yo ni soñábamos con que algún día tendríamos una hija. Creíamos que ya estábamos muy viejos. Y menos que encontraría ese libro y lo mordería.
⸺Mierda, sí… la bebé. ¿Y cómo está ella?
⸺Yo creo que todavía está bien. No le ha dado fiebre ni nada, pero me preocupa la situación.
⸺¿Y ya hablaste con un méd…? ¡Un momento! ¿Tú no tienes como dos meses vendiendo todos tus libros por Instagram?
⸺Sí, ¿por?
⸺¿Has vendido la mitad de tu biblioteca y no te has desecho de esa mierda de Coelho?
⸺Coño, pero es que esa vaina me da pena venderla.
⸺Pues, regálala entonces.
⸺¿Tú eres loco? ¿A quién coño se la voy a regalar?
⸺El mundo está lleno de gente que ya tiene dañado el criterio literario de forma irreparable. Te lo aseguro que candidatos sobran. Pero, coño, tu hija es solo una bebé inocente. Ella no tiene por qué sufrir las consecuencias.
⸺Yo lo sé. ¿Tú crees que no tengo todo el día recriminándome lo mismo? Sé que lo debía haber botado, y mucho más cuando empecé a vender los libros. Porque esa es la razón de que ella lo haya conseguido. Un tipo ahí que tiene una librería de saldos nos compró casi veinte libros de un solo golpe, varios de ellos de los caros, y teníamos el mesón todo desordenado con esos libros y otros más y no sé cómo coño llegó el de Coelho allí. Supongo que estaba cerca de alguno de los que habíamos vendido y se me coló en el mesón. Y, coño, el tipo nos transfirió enseguida, y nos dijo que si todo salía bien nos iba a comprar otro lote grande más. Y tú sabes cómo estamos pariendo Helena y yo con los riales para podernos ir. Es doloroso vender tus libros. Pero más que doloroso es hiperpelúo. Los libros se venden lento y a mal precio. Y este tipo ni regateó. De bolas que estábamos emocionados y, en medio de la vaina de organizar los libros para el envío, de cuadrar una compra de dólares con lo que habíamos ganado, nos descuidamos un ratico, te lo juro que fueron un par de segundos, y la bebé se montó en la sillita y, cuando nos dimos cuenta, tenía el libro de Coelho entre los dientes.
⸺Me perdonaras, mi pana, pero, ¡qué padres tan descuidados son!
⸺¡EH! ¡Eso sí no te lo permito! Helena y yo somos excelentes padres. Nuestra hija no sabía ni llorar, no había ni nacido, cuando nosotros le leíamos los mejores libros infantiles del mundo. Libros que no hemos vendido y que no venderemos nunca, por principios. Antes de irnos de aquí, los repartiremos entre nuestros sobrinos y primos. Mi hija solo ha conocido buena literatura desde que era un embrión.
⸺Bueno, pero el trabajo de toda una vida se puede escoñetar por un descuido así.
⸺¡Lo sé! ¡Lo sé! Nojoda, no me estás ayudando en nada. ¿Crees que no sé todo lo que me dices? Mi pregunta es qué puedo hacer para revertir cualquier posible efecto secundario.
⸺Eso depende. ¿Qué libro era?
⸺¿Ah?
⸺¿Qué libro era? ¿Qué libro mordió?
⸺Ehm… Maktub, sí, Maktub.
⸺¡Coño de su madre!
⸺¿Qué?
⸺¿En serio dejaste que tu hija mordiera Maktub? Si por lo menos hubiera sido alguna de las novelas… pero, ¿Maktub…? ¿Ese pastiche de frasecitas de mierda, que el tipito cagaba en el periódico solo para cobrar sus riales e irse a hacer lo que sea que haga un escritor millonario?
⸺¿Y tú has leído Maktub?
⸺¿Yo? ¿Tú eres loco?
⸺¿Y cómo sabes que trata de eso?
⸺¿Por qué más va a ser, pues? Cultura general. Yo sé un millón de vainas sobre cosas que no sirven para nada y ni siquiera tengo idea de cómo las sé. Tú eres igual. ¿O acaso tú no sabías de qué trataba el libro?
⸺Helena y yo nos prometimos nunca leerlo. Ni siquiera la contraportada. Y al menos yo cumplí con mi promesa. De hecho, para lo único que usaba el libro era para matar los coquitos esos que se meten a la casa en temporada de lluvia. Usaba el libro como una raqueta y los bombeaba contra la pared. Luego los sacaba del apartamento empujándolos con el libro como una palita.
⸺¿En serio?
⸺Ehm… sí.
⸺¿En serio dejaste que tu hija mordiera un libro de Coelho con el que además matabas insectos?
⸺¡Mierda, no lo había pensado hasta este momento!
⸺…
⸺¡Qué basura de padre soy!
⸺¡Exacto!
⸺¡EH! Eso solo me lo puedo decir yo mismo.
⸺Lo que sea. ¿Y qué has hecho hasta ahora para resolver la situación?
⸺Su mamá se quedó leyéndole cuentos en la casa, tratando de que no se duerma. Nos da miedo que se duerma. Y yo fui a hablar con la pediatra, que no contestaba el teléfono, y tampoco la conseguí en el consultorio. Luego vine a hablar contigo, que pensé que podías ayudarme.
⸺¿Y por qué pensaste que yo podía ayudarte? Yo ni siquiera tengo hijos.
⸺Bueno, porque no conozco a nadie que desprecie más la mala literatura que tú. Entonces pensé que quizás sabías de algo que se pudiera hacer.
⸺Yo sé lo que se puede hacer.
⸺…
⸺No morder ni leer nunca un libro de Coelho. Y menos Maktub.
⸺¿Y qué diferencia hubiera habido si mordía El alquimista o cualquier otra mierda por el estilo?
⸺¡Mucha! Esos por lo menos tienen un argumento. Imagino que le habrá tomado al menos una semana escribirlos. Hay un mínimo de honestidad de autor, si se le puede adjudicar eso a Coelho.
⸺Bueno, pero ya no puedo hacer nada para retroceder el tiempo. Ya mordió Maktub. Algo tengo que hacer si quiero que mi hija no enferme. ¿Qué puedo hac…? Ya va… Espérate, que me están llamando (…). ¿Helena? (…). ¿Cómo está la bebé? (…). ¿Cómo? (…). ¿En serio? No te lo puedo creer. ¡Gracias a Dios!
⸺¿Qué te dice, qué te dice?
⸺Que el libro de Coelho solo tenía la portada. Qué adentro tenía La máquina de follar, de Bukowski. ¡Qué alivio tan grande!
⸺¿Cómo?
La máquina de foll… No, amor, no es contigo (…). Con Asdrúbal… Lo vine a visitar para que me asesorara en lo del libro de Coelho, porque la pediat…
⸺¿La máquina de follar? ¡El coño de su madre!
⸺¿Cómo dices? (…). No, amor. No es contigo. Es con Asdrúbal, que me dijo algo.
⸺No, nada. Dile que bote ese libro inmediatamente… ¡que ni se le ocurra leerlo!
⸺¿Y por qué? Solo es Bukowski (…). No, amor, es que Asdrúbal me estaba diciendo algo (…). Una estupidez (…). Que botes el libro inmediatamente, sabrá Dios por qué…
⸺Sí, dile que no lo piense más y lo bote.
⸺Cállate, Asdrúbal, que no escucho a Helena (…). No te entendí nada. Repite (…).
⸺No les conviene tener ese libro en su casa. ¡Dile que lo bote!
⸺¡Coño, que te calles! (…). No, amor, no es contigo. Repíteme, por favor (…). Sí, ya se calló (…). ¿Cómo? (…) ¡Ese coño de su madre! (…). Dale, amor. Hablamos en un ratico. Dale un besito a la beba de mi parte.
⸺Yo te lo puedo explicar.
⸺…
⸺Ya ni me acordaba que había hecho eso.
⸺…
⸺Lo hice como una broma, el día que hicieron la fiesta para celebrar que se habían mudado juntos.
⸺Eso fue hace 12 años. Nosotros tenemos ese libro hace menos de 8 años.
⸺No. Yo lo dejé allí la primera vez que fui. Te lo juro que fue solo un chiste.
⸺¿Estás insinuando que duramos 4 años con ese libro en la casa sin que ninguno de los dos nos diéramos cuenta?
⸺Exacto. En serio fue como un chiste de bienvenida al mundo de los casados. Yo no tengo la culpa de que nunca lo abrieran. Incluso les dejé una nota adentro.
⸺Sí. Helena me la leyó.
⸺…
⸺…
⸺¿Y? ¿Entonces? ¿Me perdonas?
⸺Bueh… no puedo no perdonarte. No te imaginas lo que me alivia que mi hija haya mordido un libro de Bukowski.
⸺A mí también. Y también que no me cayeras a golpes aquí en mi propia casa.
⸺Jejeje. Nunca te golpearía en tu propia casa… Te hubiera arrastrado hasta la calle de en frente.
⸺Qué condescendiente.
⸺¡Así soy yo! Pero… espera un segundo, ¿y cómo llegó a tus manos un libro de Coelho?
⸺¿Ah?
⸺¿Cómo llegó a tus manos Maktub? Para poder hacernos la broma, tuviste que haber tenido el libro completo; no solo la carátula.
⸺…
⸺¿Entonces?
⸺Mierda…
⸺¿Qué?
⸺La verdad es que no lo sé…
⸺¿Cómo dices?
⸺No lo sé. Simplemente un día apareció en mi biblioteca y ni yo ni Mónica sabemos quién lo pudo haber dejado allí.

3 nuevas publicaciones en marzo

3 publicaciones

Este marzo, mes número tres del año, ha traído sorpresas por partida triple en forma de antologías y revistas. Es una fortuna increíble para mí poder decir que mi nombre sale en tres nuevas publicaciones. En la imagen superior pueden ver el collage que forman las tres portadas, aunque no en el orden de publicación.

La primera en salir a las estanterías digitales fue Dispara usted o disparo yo, la antología de microrrelatos policiales que organizó la Revista Brevilla, de la mano de Lilian Elphick y la colaboración de una decena de corresponsales de varios países; once para ser precisos y, entre ellos, nuestra Geraudí González, encargada de la compilación y cacería de los autores venezolanos, a quien le debo y le agradezco el gesto de sugerirme para la publicación.

Este 13 de marzo las redes se llenaron de enlaces para descargar este tan esperado libro digital, que compila a más de ciento setenta autores, de dieciséis países y tres idiomas, todos unidos por el lenguaje en común del cuchillo, la celada nocturna, el cadáver y la huella oculta. Casi 300 microcuentos de variadísima extensión: desde el constricto espacio de un tweet hasta el expansivo de poco más de un folio. E incluso cuenta con un microcuento fotográfico que termina de darle variedad al trabajo de compilación, junto con los textos bilingües en inglés y portugués. Toda una joya para cultivar buenas horas de lectura y disfrute.

Es mucho más que un lujo compartir bits junto con escritores cuyo trabajo admiro y es un referente continuo de todo cuanto hago, como Ana María Shua y Guillermo Bustamante Zamudio, además de mis compañeros de letras venezolanos. Confieso que hasta el momento he leído a muy pocos (que todavía no sé combinar la paternidad con la lectura), pero esto es lectura obligada para los próximos días, que ya la curiosidad me mata casi tan impunemente como en buena parte de las historias que se pueden leer aquí.

Si quieres leer esta genial obra, puedes descargarla sin costo por aquí: http://bit.ly/Brevilla

El segundo libro en ver la luz del día fue la antología del ganador y los 4 finalistas del Premio Anual de Cuento Salvador Garmendia [1° Ed.]. Este 20 de marzo se realizó una bonita presentación y bautizo de la obra en el Rectorado de la UC, a cargo de Joaquín Marta Sosa, quien es parte del consejo editorial de Fundavag Ediciones, la editorial encargada de traer este libro a la vida, lo mismo que de promover el concurso, junto con la Feria Internacional del Libro Universidad de Carabobo (FILUC).

Joaquín habló de forma muy sensible y elocuente tanto sobre la obra y legado de Salvador Garmendia como del trabajo de los autores que forman parte de la obra. Para este momento, cuando ya he logrado leer tanto el cuento ganador como las tres menciones especiales (sin contar la mía que, por supuesto, ya había leído antes… y que volví a leer ahora en papel), puedo decir que es altamente gratificante formar parte de un libro con historias tan bien logradas e ingeniosas. Si esta es solo una muestra de 5 de los 421 participantes del concurso, puedo entender que los jurados realmente lo tuvieron difícil para tomar su decisión. Pero ya hablaré con un poco más de detalle sobre este libro más adelante, en un post dedicado exclusivamente a este.

Por lo pronto, si quieres leerlo debes estar muy atento a las redes sociales, para cazar alguna de las varias presentaciones que se estarán haciendo del libro que, por el momento, son las ocasiones idóneas para comprarlo. Creo que ya será a partir de la FILUC 2017 cuando se conseguirá más fácilmente para la venta, junto con el volumen que compilará al ganador y las posibles menciones de este premio en su segunda edición, que en este mismo momento tiene su convocatoria abierta. Así que, si tienes un cuento que se ajuste a lo indicado en las bases del premio, no dejes de participar.

Y para cerrar, la última obra en ocupar las estanterías digitales viene por partida doble. Se trata de la edición 2017 de la revista peruana de ficción breve Plesiosaurio que, como nos tiene acostumbrados desde su edición número 3, incluye simultáneamente dos volúmenes. El primero de ellos, que es en el que salen dos de mis textos publicados, es el dedicado a la divulgación de estudios sobre la microficción, e incluye ensayos, entrevistas, reseñas y más. Allí aparecen dos de mis microensayos sobre microficción venezolana.

Porque de lo más emocionante que tiene esta edición de Plesiosaurio, al menos para mí y muchos amantes venezolanos de la microficción, es que está por completo dirigida a mostrar el desarrollo de este género en nuestro país. Y, como es bastante lógico, aquí también aparece el nombre de Geraudí González vinculado, en el rol de editora invitada, junto a su editor en jefe y director, Rony Vásquez Guevara. A ambos les agradezco la amabilidad de permitir que dos de mis textos hagan vida en medio de tan valiosa selección de trabajos.

El segundo volumen de este número de Plesiosaurio es el encargado de mostrar la antología de microcuentos, que para esta ocasión hace un repaso por los autores más influyentes y relevantes de nuestra microficción venezolana (más de treinta en total), y lo suma a su habitual selección de escritores jóvenes, con veinte autores más, de seis países distintos. Una selección tan cuidada y variada como esta, que va desde lo académico hasta lo literario, es una de las razones por las cuales Plesiosaurio se ha vuelto un referente entre las revistas dedicadas a esta brevísima forma narrativa.

Si quieres leer el volúmen 1 de la revista Plesiosaurio, puede descargarla sin costo por aquí: http://bit.ly/Plesio9-1

Si quieres leer el volúmen 2 de la revista Plesiosaurio, puede descargarla sin costo por aquí: http://bit.ly/Plesio9-2

Dicho lo dicho, no queda mucho más por agregar salvo lo obvio: se siente genial publicar y hacerlo de tres en tres se siente mucho mejor. Espero que los que descarguen o compren las obras las disfruten tanto como yo me disfruto tener allí mis pequeñas huellas.

Anaís, la jinete marina*

Anaís adoraba la playa. Sus papás la llevaban de vez en cuando y se divertía mucho, bañándose en el mar y haciendo castillos de arena. Disfrutaba tanto pero tanto que de regreso del viaje siempre se quedaba dormida, por el cansancio. Esa parte del paseo también le gustaba. La última vez que viajó a la playa le pasó lo mismo, pero en el camino tuvo un emocionante y extraño sueño.

Vivía debajo del mar y era una jinete en competencias de caballitos de mar. El suyo era un hermoso caballito blanco con aletas color rosado. Y era el más rápido de todos. Siempre ganaban. Pero el caballito se cansaba mucho en las carreras, y de regreso a su casa, en el auto de sus papás, se dormía a aleta suelta. Después de la última carrera le pasó lo mismo y tuvo un extraño y emocionante sueño.

Soñó que era una niña que adoraba ir a la playa, y de regreso estaba tan cansada que soñaba que era la jinete marina de un caballito de mar, que soñaba que era una niña, que soñaba que era un caballito de mar, una niña y un caballito de mar, hasta el infinito o el verdadero despertar. Lo que no sabemos, ni supimos, ni sabremos nunca es si despertaba como niña o como caballito de mar.

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*Nunca publico cuentos infantiles en este blog. Pero hoy hay una razón especial para hacerlo y es que hace unas horas se hizo pública la cuenta de Instagram con el emprendimiento de mi mamá, llamado Mimo’s. A través de ella, hace vestidos para niñas, cada uno de ellos absolutamente único, y todos acompañados por un cuento infantil, que es la parte de la que me encargo yo. Los invito a pasearse por la cuenta (haciendo clic por aquí) y admirar los vestidos y disfrutar de los cuentos con sus hijos, sobrinos, nietos y más.