Gusanos

Tengo gusanos verdes mordiéndome el cerebro, gusanos amarillos mordiéndome el corazón, gusanos morados mordiéndome los pulmones, gusanos naranjas mordiéndome huesos y músculos, gusanos rojos mordiéndome el hígado, gusanos azules mordiéndome las vísceras restantes y gusanos negros succionando toda mi sangre. Luego de que se sacien, solo quedará mi piel, arrugada como ropa sucia, y los gusanos se esparcirán por el mundo como pixeles libres de lo que alguna vez fui. Será como apagar un televisor y acostarse a dormir.

Vámonos a casa

-Vámonos a casa. Creo que ya tomamos demasiado.

-¿Sabías que esa es la frase más repetida en el cine?

-¿Cuál? ¿Creo que ya bebimos demasiado?

-No. Vámanos a casa.

-¿Vámanos o vámonos?

-Vámonos. Se me enredó la lengua.

-¿Viste que estamos borrachos? Mejor vámonos a casa.

-¿Sabías que esa es la frase más repetida del cine?

-¿Cuál? ¿Viste que estamos borrachos?

-No. La otra.

-¿Cuál otra? ¿Pedimos la otra? Cantinero, otra ronda.

-La otra frase. Vámonos a casa.

-¿Que nos vayamos? Pero si acabamos de pedir la otra ronda.

-Bueno, nos tomamos esta y nos vamos.

El mudo

No te puedo seguir escuchando. Me he quedado ciego y yo siempre hablé a través de los ojos. Es una lástima que a ti las palabras te salgan de los poros y haya que tocarlas para entenderlas, para volverlas corpóreas, visibles, porque yo nunca he sido de creer en lo que no veo y tampoco de tocar lo que podría terminar mordiéndome. No digo que tus palabras muerdan. Digo que soy un cobarde y no me atrevo a escucharlas ni a tocarte. Ni siquiera para saber si sigues allí, mirándome no mirarte, escuchándome no hablarte. No te puedo seguir escuchando.

Querido Tommy, Parte II

Hace poco más de un año Tommy Torres, cantante y compositor puertorriqueño, sacó al aire una canción llamada “Querido Tommy“, donde trasladaba a versos cantables dos supuestas cartas de un hombre que le pedía ayuda para conquistar a una mujer. En esa misma canción, Tommy también incluye su respuesta. Y como era de esperarse, un asunto que involucra redes sociales, fanáticos y un cantante mostrándose inusitadamente cercano a estos, tenía que volverse masivo en atención. La canción se volvió un éxito, y como todo evento viral, cada tanto regresa y vuelve a tomar un poco de auge, que suma más nuevas vistas al video, y un poco más de fama al fenómeno.

Yo no había visto el video ni escuchado la canción hasta hoy (tampoco conocía al cantante), cuando por fin me rendí a la mucha publicidad de ella que me llegaba por facebook. Y ahora que ha pasado un año, no pude dejar de preguntarme qué sería de la vida de Paco, el afortunado hombre que recibió una respuesta del cantante. A decir verdad, no se me ocurren muchas cosas que puedan derretir la voluntad de una mujer, como conseguir que una estrella que ella admira escriba una canción recomendándole estar con otro hombre. Por ello llegué a pensar no solo que el Paco lo había logrado, sino que ahora la mujer estaba obsesionada con él. Ante esta situación, decidí escribir la continuación de esta historia de la cual solo conocimos su inicio. Lo he hecho siguiendo la métrica de la canción original, que pueden leer, justo después del video de Tommy, que coloco aquí, en medio del post. Ya dirán ustedes si el amigo Paco tuvo o no suerte. Mi recomendación es que la lean siguiendo la melodía. Pueden mantener corriendo el video mientras lo hacen. Al menos mientras no aparezca algún buen imitador de Tommy Torres que quiera grabar esta segunda parte. Desde ya les dejo esa invitación. Y no digo más. Que hablen Paco y Tommy.

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El traje nuevo del emperador

A veces la política parece sucia. Pero hay cosas que un hombre decente debe hacer para mantener su poder. Después de todo el poder es lo único que nos permite separarnos del resto de los individuos de una sociedad, con la posibilidad de hacer un bien o no hacer ninguno. Es claro que con poder se puede hacer mucho mal, pero sin poder el alcance de cualquier bien será demasiado limitado como para tomarlo en cuenta.

Y la cuestión es que vivimos en tiempos convulsos. Yo mismo confieso no entender las necesidades del pueblo que lidero. No entiendo qué pasa por sus retorcidas cabezas como para que ciertas acciones aberradas, como nuestros viajes televisados de safari cazando animales en peligro de extinción, nos aumenten en la escala de popularidad. Yo confieso que odio la caza. Me parece una actividad cruenta e inhumana. Pero mis asesores me dicen que las monarquías necesitan regresar a los tabloides si no queremos perder el último hálito de influencia que nos queda. Allí volvemos al asunto del poder y cómo mantenerlo.

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El encanto de la mujer más besada del mundo

La mujer más besada del mundo, la mujer más lengüeteada, la más lamida, la más mordida, nalgueada, chupada, frotada, la más pellizcada, la más tocada, la más eyaculada, la mujer más penetrada del mundo, la que más había recibido golpes de fuete, de manopla, de látigo, la más amordazada y encadenada, la más acariciada con plumas, la más untada con aceites de olores, la más vendada, la más vendida, la más prostituida, la más intercambiada, la más cabalgada, usada, doblada, volteada, cargada, colgada, la mujer más desnudada del mundo era también la del corazón más inhóspito, las vísceras más duras, el recuerdo más nublado, la sonrisa más curtida, y eso a ellos les encantaba.

¡Abracadabra, cabrón!

El muy maldito se creía mago. Se la pasaba el día entero con su puta varita transformando estupideces. Un día transformó a mi esposa en computadora y que porque yo no la atendía como mujer. Lo molí a palos y lo obligué a convertírmela en supermodelo. De pronto, está desfilando en pasarelas internacionales y se divorcia de mí para juntarse con un diseñador italiano. Lo volví a moler a palos. Lo obligué a que nos transportara a Italia y convirtiera a mi esposa en algún animal inferior. El imbécil la transformó en mula. Ahora la seduce otro burro toscano.

Preguntas

“¿Te refieres a eso?”, se burla la mujer del hombre seguro de su virilidad. “Are you talking to me?”, se dice el hombre frente al espejo, un par de horas más tarde. “¿Acaso no tienes piedad?”, suplica el anciano, después de recibir la primera bala en la pierna. “¿Crees que puedes engañarnos?”, pregunta el policía, apuntando el reflector. “¿Sabes lo que le pasa a hombres como tú en estas celdas?”, le interpela su nuevo compañero. “¿Tienes fuego?”, se adelanta la mujer, ya elegida su nueva víctima. “No más que tú”, le contesta el hombre, saliendo de la sombra, mientras saca el yesquero con una mano, y con la otra le atina una bala en la frente. “Pero, ¿cómo es posib..?”.

Café

Adoro el olor de mi café por la mañana y adoro bucear en él, desnudo, sintiendo cómo crecen las ampollas por todos lados.  Adoro bucear dentro de mi taza de café y llegar hasta el fondo, para estrujarme las córneas con la borra del café, que ya a mí no me dice nada de mi futuro. Adoro practicar mis rutinas de nado sincronizado dentro de mi café cada mañana, porque el corazón de un hombre de mi edad requiere de actividad cardiovascular. Quizás también requiera de menos café, pero primero alguien tendría que probarme que realmente me hace daño.

Todos los payasos van al infierno

Todos los payasos van al infierno. No hay forma de evitarlo. Aunque paguen sus impuestos, aunque hagan reír a millones, aunque sean bondadosos como una monja ciega, aunque sean padres tolerantes y esposos fieles. Todos los payasos van al infierno. Nunca entendieron que la vida no es un chiste. Que los humanos no estamos para bromas, que dios nos creó como un proyecto serio y los payasos representan un desvío en esa seriedad. Dante habló de la vida como la divina comedia y por ello ahora yace en el infierno, calcinándose por toda la eternidad en una de las pailas más ardientes. Nunca entendió cuánto ofendía a dios con tal título. Dios intenta ser un dramaturgo, no un comediante. Por ello Sófocles está sentado a su diestra y Shakespeare se borró, muchísimos años atrás, entre la niebla del purgatorio.