Muy pronto

… por este, su espacio de siempre, un microcuento tan putamente soez, tan fruvicondishmente delirante, tan transparente, que ni notará que lo ha leído y apenas sentirá algo como su intelecto insultado, algo como su cordura brevemente rasguñada, y ya podrá pasar a otra cosa, igual de pequeña y fruvicondish.

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