El deseo de Andrea*

Era el segundo cumpleaños de Andrea. Esa noche, frente a la torta con las velas, cerraría su arduo entrenamiento de meses para apagarlas de un solo soplido cuando la canción acabase. Sus padres le habían asegurado que el pensamiento que tuviera mientras soplara se haría realidad. Se trataba de una especie peculiar de pensamiento que los adultos llamaban deseo. Se supone que era mágico o algo así. Pero a ella le habían enseñado a cantar y a soplar las velas, pero nunca le habían enseñado a desear.

“¿Cómo se piensa un deseo?”, se preguntaba algo preocupada por no hacerlo bien. “¿Será parecido a cuando quiero algo y se lo pido a mis papis?”, continuaba reflexionando. “¿Es necesario decir una palabra mágica, como cuando me recuerdan que diga por favor?”.

En la noche, por fin, cuando terminaron de cantar la canción, pasó algo rarísimo. Al soplar las velas, el tiempo se congeló y Andrea tuvo chance de ver, una a una, todas las caras de alegría y amor de sus familiares y amigos. Y justo allí supo que tenía todo lo que podía desear en la vida y que no hacía falta que pensara otro deseo.

Pero, ya que estaba allí, y podía pensar en lo que quisiera, aprovechó para divertirse un poco. Cerró los ojos muy fuerte, se concentró en unas palabras secretas que pasaban por su mente, y cuando los volvió a abrir no pudo aguantar la risa. El tiempo se había descongelado y todos en la fiesta, hasta su abuelita y un amigo bebé, tenían dibujado, con marcador negro y debajo de la nariz, un gracioso bigote. Definitivamente, eso de pedir un deseo se convertiría, de ahora en adelante, en una de sus cosas favoritas de cumplir año.

_____________________

* Salvo una vez hace un tiempo, nunca publico cuentos infantiles en mi blog. Pero esta vez, como aquella, hay una buena razón para hacerlo, y es que mi hija está cumpliendo dos años. Esta pequeña historia es para celebrar su día y cuánto la quiero. ¡Feliz cumpleaños, preciosa!

Anuncios

2 comentarios en “El deseo de Andrea*

  1. ❤ Espero que lo haya pasado muy feliz.
    Mm… Yo todavia suelo cerrar los ojos fuertemente, pedir y declarar que ya tengo concedidos ciertos deseos 😉 Te sorprenderá saber que se me cumplen.
    Saluditos XD

    Me gusta

    • Sí la pasó muy bien. Aunque después de tanta práctica le dio miedo soplar las velas. Supongo que no es lo mismo practicar con máximo dos personas viéndola a hacerlo con media docena de personas más. En fin, desearía tener tu poder. A mí no se me cumplen los deseos de cumpleaños.

      Me gusta

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s