Los 400 golpes

Solo hay una cosa que duele más que una patada en las bolas: dos patadas en las bolas. Después de dos patadas en las bolas, todas las demás duelen igual. Pero al parecer nadie les explicó eso a mis torturadores y se la pasaron toda una noche pateándomelas. Dejé de contarlas cuando pasaron la barrera de las cuatrocientas. Pero con cada una gritaba y lloraba más fuerte para que ellos creyeran que estaban haciendo su trabajo bien, que si insistían un poco más quizás conseguirían lo que buscaban, que mejor no intentar otro medio de tortura porque este parecía bastante eficiente. Pero nunca les decía lo que querían. Así llegaron a la conclusión de que era intorturable y yo terminé preñando una de las botas del militar. Ahora vivimos juntos en un chalet apartado de todo y cuando cae el sol, y nuestro bebé finalmente se duerme, nos pateamos con vigor y lujuria, para recordar la noche en que todo empezó.

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5 comentarios en “Los 400 golpes

  1. JAJAJAJAJA XD Ya mi beba me lo había mencionado . Le paso algo parecido al síndrome de Estocolmo (aunque esto es el colmo jijiji) Mm… “La maquina de hacer dinero” no la tienes publicada en la web????La e buscado sin éxito ;(
    Saluditos!!!

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    • Tal cual. Un síndrome de Estocolmo un poco extraño. El de “La máquina de hacer dinero” lo tuve publicado hace un tiempo aquí en el blog, pero lo quité hace ya bastante tiempo. Para que no todo “Manual de patologías” estuviera online, sino algunos cuentos, como abrebocas.

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