Cumpleaños

Nació muerta. Y tardaron un año en darse cuenta. Cuando el día de su cumpleaños, entre los aplausos, las canciones y los regalos, cayó tendida sobre la torta, y las moscas y gusanos que siempre la acompañaban se desparramaron por toda la mesa, tuvieron que aceptar la realidad: quizás no era sensato aspirar a que su pequeña hija llegara a su segundo año, su primer día de clases, su primera comunión.

Quizás tampoco llegaría a ser una gimnasta olímpica, ni aprendería a tocar el piano como su abuela. Dejándose llevar por la impresión del momento, hasta dudaban de que conociera al hermanito que le querían regalar en unos cuantos meses, si los tratamientos de fertilidad terminaban de dar sus frutos.

Pero, fuera como fuera, lo intentarían con todas sus fuerzas. Y alimentados por el espíritu de esa minúscula esperanza, tan minúscula como su hija que nunca creció, la levantaron, limpiaron su carita morada de crema de torta y siguieron cantándole cumpleaños. Ellos sabían que en el fondo su bebita sonreía. Y cómo sonreía.

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3 comentarios en “Cumpleaños

  1. Parece que, ante todo, la necesidad de algunas parejas por hacerse sentir parte de la sociedad los lleva a forzar el tener hijos. Olvidan que el derecho de las personas de tener un hijo no es mayor que el del niño de ser criado. Todo se resume en una banal fantasía de lo hermoso que es quedar embarazada y tener un pequeño que rellene la monótona y moribunda relación de algunos…

    Hoy tuve un mal día, así que no sigo… Muy bueno, saludos

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