Todo sobre citas textuales, paráfrasis y plagio

Hace un tiempo ya, en este mismo blog, expresé mi opinión sobre lo que suelo llamar el chip del copy/paste. En ese artículo me pronuncio en contra del vicio de usar contenido ajeno sin darle la debida reseña o pedir autorización. Pero se suele decir que quejarse sirve de poco si no se ofrecen alternativas para resolver el problema. Y dado que considero que gran parte de este problema guarda relación con la poca (o nula) instrucción que recibimos en colegios y universidades sobre el valor de citar bien, y la metodología para hacerlo, consideré oportuno crear este artículo, adaptando un material que suelo entregarle a los estudiantes a los que asesoro en sus trabajos de grado.

En este artículo resumo las reglas para elaborar un correcto sistema de citas en solo 10 puntos. Así que podemos verlo como un decálogo del respeto a los derechos de autor. Al menos en lo que refiere a textos académicos, que es sobre lo que está centrado el artículo. Quizás en otra oportunidad hablaré de las implicaciones de este tema en la literatura y otras disciplinas. Así que si estás enfrentándote a la elaboración de un trabajo académico (tesis, monografía, ensayo, informe, etc.) o estás próximo a enfrentarte a este monstruo, continúa la lectura, que no solo conocerás las 10 reglas para un correcto citado, sino que también encontrarás unos ejemplos bien específicos, para que puedas distinguir una cita textual de una paráfrasis, y cualquiera de estas dos de un texto propio o un plagio.

Y si hay algo que dejé por fuera y te sigue generando dudas, puedes usar la sección de los comentarios para preguntarme. Por lo pronto, pasemos a lo que nos interesa.

10 reglas para el correcto citado

1. Lo que se debe citar

Todo lo que haya escrito alguien antes que ustedes (incluso lo que ustedes mismos hayan escrito con anterioridad), y que deseen incorporar a un trabajo académico, de forma textual, debe colocarse como cita. 

2. Exponer claramente los datos del autor citado

Para que una cita se considere como tal, debe quedarle claro al lector cuáles son las palabras exactas que dijo el sujeto citado, además de su nombre, el año en que lo dijo y, si aplica, en qué páginas o secciones del texto citado lo dijo.

Al menos en APA, para citas de 40 palabras o menos encerramos el texto entre comillas. Para citas de más de 40 palabras lo colocamos en un párrafo aparte, con un margen especial y sin comillas. En toda cita de 15 palabras o más debemos agregar la o las páginas en que aparece el texto o, en su defecto, el número de párrafo o la sección a la que pertenece. 

3. Lo que se considera paráfrasis

Una forma alternativa de darle crédito al contenido intelectual de un autor es a través de la paráfrasis. Esta implica que se tome como base el texto de un autor, para reordenarlo o volverlo a redactar, a conveniencia de quien hace la paráfrasis.

Para que se considere una paráfrasis, debe incorporarse, en algún punto de la misma, el apellido del autor y el año en que escribió el texto que sirvió de base para la paráfrasis. Esos serían los datos mínimos.

4. Lo que se considera plagio

Todo lo que no se cite de acuerdo a las reglas anteriores se considera plagio, incluso cuando proviene de un error y no del interés de plagiar. También se considera plagio si se realiza esta acción con un texto propio (se le suele denominar autoplagio).

5. Texto original con fuente documental o inspirado en otro texto

Una última forma de darle crédito al contenido intelectual de un autor (llamémosle Autor Citado) es a través de su mención como fuente documental o de inspiración para un texto genuinamente escrito por el otro autor (llamémosle Autor que Cita).

En este caso, el texto que escribe el Autor que Cita no es una reordenación o reescritura del texto del Autor Citado, sino que plantea una idea nueva que el Autor Citado nunca ha planteado, o plantea una idea igual o similar a otra que el Autor Citado ha planteado, pero lo hace desde una perspectiva original. Ya que el Autor Citado solo sirve como fuente de inspiración o como apoyo documental, se considera que el texto es de la autoría de quien cita, pero igual es necesario (en algunas ocasiones es optativo) que se mencione al Autor Citado.

En principio, solo debe agregarse su apellido y el año del texto citado, y en casos más informales solo su apellido. En estos casos, si no se coloca al Autor Citado, no podrá acusarse al Autor que Cita de plagio, pero igual se recomienda que haga la cita, por decencia y respeto. 

6. Diferencias entre paráfrasis y texto original

Una paráfrasis se distingue (metodológicamente hablando) de una mención documental o inspiracional en la forma en que se presenta al Autor Citado. En el caso de la paráfrasis siempre se incorpora alguna frase que dé cuenta que lo expresado ya lo dijo el Autor Citado, aunque con otras palabras.

Por ejemplo, se puede decir: Según Fulano (2010), tal cosa y tal cosa. Ese “según”, nos da la pista de que es una paráfrasis. En el caso de la mención documental o inspiracional basta con colocar el apellido y el año al final de la idea expresada. Por ejemplo: Tal cosa y tal cosa (Fulano, 2010). 

7. Lo que no se considera una cita textual

No es una cita textual si:

a. Se cambian las palabras originales del autor dentro del sistema de citado.
b. Se quitan palabras del autor sin colocar los puntos suspensivos requeridos.
c. Se agregan palabras a las del autor dentro del sistema de citado, sin encerrarlas entre corchetes.

Para una cita textual solo es permitido corregir errores ortográficos o de puntuación menores (comas o acentos, por ejemplo). En todos los demás casos, de haber un error importante se debe colocar “SIC” entre corchetes justo después del error.

Tampoco se puede incorporar en las citas el sistema de citado del autor. Por ejemplo: Fulano (2010) dijo que “la vida es bella porque, según Sultano (1990), ‘no es fea’”. En ese caso lo correcto es hacer una cita de cita, por ejemplo, “La vida no es fea” (Sultano, 1990, citado por Fulano, 2010), o una cita dividida, por ejemplo, “La vida es bella” (Fulano, 2010), porque “no es fea” (Sultano, 1990, citado por Fulano, 2010); o Según Fulano (2010), “la vida es bella” porque, como dice Sultano (1990, citado por Fulano, 2010), “no es fea”.

Si se realiza cualquiera de estas acciones (y se cita al autor) no se considera plagio, sino mal sistema de citado. Sin embargo, si se detecta que esto se hizo con la intención de hacer creer que el sistema de citado es correcto, o no se cita al autor, sí se considera plagio. 

8. Lo que no se considera una paráfrasis

No es una paráfrasis:

a. Buscar sinónimos de algunas palabras claves.
b. Cambiar el orden de las palabras de una oración.
c. Cambiar el orden de las oraciones de un párrafo.
d. Cambiar el orden de los párrafos de un texto.
e. Incorporar palabras de relleno entre las del autor.
f. Acortar el texto del autor.
g. Incorporar en medio de las palabras textuales del autor palabras propias.
h. Incorporar en medio de las palabras textuales del autor palabras de otros autores, con o sin citar.
i. Una combinación de cualquiera de las opciones anteriores.

Cuando se dice que una paráfrasis podría implicar el reordenar el texto de un autor, se refiere a las ideas implícitas en este (no a sus oraciones o párrafos). Es obligación del Autor que Cita buscar una forma propia de expresar esas ideas, para presentarlas. Y expresar esas ideas de forma propia implica mucho más que buscar sinónimos o afines. Si se realiza cualquiera de las acciones antes listadas, se considera plagio.

9. Lo que no es necesario citar

No es necesario citar:

a. Cualquier idea genuina y totalmente propia.
b. Cualquier premisa de conocimiento común (ej.: la psicología estudia la conducta humana).
c. Cualquier texto que describa una experiencia personal, incluso si incorporase ideas de otros, salvo que se expresen de forma textual (ej.: cuando fui a terapia comprendí que la sobregeneralización es una distorsión cognitiva basada en tal cosa y tal cosa).
d. Cualquier idea que haya surgido como inspiración de otra que no guarde una relación directa (ej.: de un capítulo de Los Simpsons obtienes la idea para una investigación seria, que es independiente a dicho capítulo).
e. Cualquier idea que haya surgido como inspiración de otra que guarde relación directa, pero que sea objetivamente diferente (ej.: de la idea de que las terapias pueden integrarse por sus factores comunes, se te ocurre escribir algo sobre integrar terapias desde sus factores divergentes).

En todos los demás casos, hay que citar, de acuerdo a las reglas antes indicadas, o se considera plagio. 

10. Plagiar no es una conducta profesional, legal ni ética

Plagiar es una conducta antiética, condenada en todos los círculos profesionales y que puede derivar en denuncias, demandas y demás procesos legales. Pero, aún si el derecho no se ocupara del plagio, por un simple sentido común, es posible entender que tomar crédito por el trabajo ajeno, o no dar crédito al trabajo de otros, es vergonzoso y demuestra poco respeto por todo lo que implica crear.

La única forma de curarse de esta visión distorsionada de la realidad, que lleva a las personas a creer que no importa en lo absoluto copiar y pegar trabajo de otros es CREANDO. Una vez que has creado algo propio, y conoces el esfuerzo que conlleva, cambias la forma de pensar con respecto a tomar ideas de otros o que alguien tome las tuyas. Así que, ¡a crear!

Ejemplos correctos e incorrectos del citado

Ahora veamos algunos ejemplos de cómo citar bien y mal, usando en todos un mismo texto de partida, de uno de mis autores favoritos en psicología cognitiva, Simon Baron-Cohen, específicamente de su libro La gran diferencia (2005), pieza clave para comprender el desarrollo de las capacidades mentalistas o la Teoría de la Mente en los Trastornos del Espectro Autista. Y que me perdone Baron-Cohen por las desagradables cosas que haré con su texto.

TEXTO DE PARTIDA:
La discusión sobre las diferencias de sexo nos lleva inmediatamente al debate de la corrección política. Hay quien dice que el mero hecho de buscar las diferencias entre sexos revela una mente sexista que está buscando la forma de perpetuar las desigualdades que las mujeres han sufrido históricamente. No hay ninguna duda de que las mujeres han sido históricamente oprimidas, y nada más lejos de mi intención que perpetuar esta realidad. Tampoco pretendo oprimir a los hombres, como han pretendido otros autores. De hecho, se puede hablar de las diferencias entre sexos sin intentar oprimir a nadie (Baron-Cohen, 2005, pp. 25-26).

Cita textual básica

Para un texto como este, lo ideal es agregar un poco de contexto con palabras propias para que se entiendan mejor las palabras del autor y la relación con el texto propio. No se recomienda iniciar de una vez con la cita (obsérvese el ejemplo 1). En los ejemplos 2 y 3 se pasa casi directo a la cita textual, sin agregar demasiado contexto con palabras propias, pero se agrega el mínimo esperable.

En cualquiera de los casos, lo ideal es incorporar alguna reflexión personal sobre el texto citado inmediatamente después de su transcripción. Así se equilibra la presencia de texto propio con la incorporación de texto ajeno.

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Correcto 1:
Baron-Cohen (2005), en su libro La gran diferencia, teoriza sobre la posibilidad de que, cognitivamente hablando, los hombres y las mujeres sean distintos y, por ello, advierte, antes de ahondar con más profundidad el tema, que “La discusión sobre las diferencias de sexo nos lleva inmediatamente al debate de la corrección política. Hay quien dice que el mero hecho de buscar las diferencias entre sexos revela una mente sexista” (p. 25). Pero, se desliga de esta tendencia que busca “perpetuar las desigualdades que las mujeres han sufrido históricamente” y también de la que intenta “oprimir a los hombres, como han pretendido otros autores”. Por ello, y finalmente, aclara que “se puede hablar de las diferencias entre sexos sin intentar oprimir a nadie”.

Correcto 2:
Según Baron-Cohen (2005), en su libro La gran diferencia, nos alerta sobre una realidad a considerar en investigaciones como esta: “La discusión sobre las diferencias de sexo nos lleva inmediatamente al debate de la corrección política. Hay quien dice que el mero hecho de buscar las diferencias entre sexos revela una mente sexista” (p. 25). Y agrega, aclarando su posición sobre esta posible polémica: “No hay ninguna duda de que las mujeres han sido históricamente oprimidas, y nada más lejos de mi intención que perpetuar esta realidad. Tampoco pretendo oprimir a los hombres, como han pretendido otros autores” (p. 26).

En este trabajo nos hacemos eco de estas palabras, pues tampoco priva en él ningún tipo de deseo o intención, ligado a extender estereotipos de género, que sabemos el daño que le han hecho a la sociedad. Pero incluso las realidades más puntillosas y delicadas merecen un acercamiento científico objetivo. Que los resultados de esta investigación sean usados para perpetuar opresiones sociales vigentes o por desarrollarse es algo que no podemos controlar. Pero sí el garantizar una metodología de trabajo libre de prejuicios, para poder distinguir la verdad científica en el caso de que surja.

Correcto 3:
Antes de explicar su teoría sobre el cerebro extremo masculino y el femenino, Baron-Cohen (2005) advierte lo siguiente (los subrayados son nuestros):

La discusión [de cualquier índole] sobre las diferencias de sexo nos lleva inmediatamente al debate de la corrección política. Hay quien dice que el mero hecho de buscar las diferencias entre sexos revela una mente sexista (…). No hay ninguna duda de que las mujeres han sido históricamente oprimidas, y nada más lejos de mi intención que perpetuar esta realidad (…). De hecho, se puede hablar de las diferencias entre sexos sin intentar oprimir a nadie (pp. 25-26).

Y son harto razonables estas palabras, aunque cueste equilibrarlas con el necesario activismo en pro de la igualdad entre los sexos. Pero la igualdad de la que hablan estos movimientos es igualdad legal y moral, incluso espiritual, y de otras índoles perfectamente razonables. Las diferencias que aborda este estudio son de tipo cognitivo, y en la dinámica del cerebro humano no hay activismo con el poder suficiente para revertir los hechos. Si esta investigación llega a demostrar una diferencia objetiva entre los sexos, hay que respetarla desde los rigores de la ciencia con la misma firmeza con la que se respeta, desde los rigores de los derechos humanos, las luchas por la igualdad de estos géneros en constante conflicto.

Nota: Véase que cuando se elimina parte del contenido de una cita textual se deja referencia de ello colocando puntos suspensivos dentro de paréntesis: (…). Y cuando se agrega contenido propio, por lo general aclaraciones contextuales, se incorporan entre corchetes. De la misma forma, si se altera algún aspecto tipográfico del texto, como la incorporación de cursivas, negritas, subrayados, mayúsculas, o cualquier otro, hay que dejar mención de ello antes de la cita. Finalmente, en todos los casos, y sobre todo si la cita se incorporó sin agregar el suficiente contexto, es ideal seguirla de una reflexión personal, como la de los dos ejemplos anteriores.

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Incorrecto 1:
Según Baron-Cohen (2005):

La discusión sobre las diferencias de sexo nos lleva inmediatamente al debate de la corrección política. Hay quien dice que el mero hecho de buscar las diferencias entre sexos revela una mente sexista (…). No hay ninguna duda de que las mujeres han sido históricamente oprimidas, y nada más lejos de mi intención que perpetuar esta realidad (…). De hecho, se puede hablar de las diferencias entre sexos sin intentar oprimir a nadie (pp. 25-26).

Nota: El ejemplo anterior es incorrecto porque la introducción es demasiado corta y no agrega nada al texto, aunque no es plagio. Esto se puede permitir un par de veces a lo largo de todo el texto, pero si se usa de forma sistemática puede llegar a considerarse plagio, sobre todo si se repite muchas veces al mismo autor o al mismo texto, y si el texto citado no es seguido de una reflexión personal del Autor que Cita. Algunos metodólogos recomiendan no usar más de 5 veces un mismo texto para ser citado, aunque este es un número arbitrario que no aplica para todos los casos (por ejemplo, el análisis de una obra literaria). Es cuestión de aplicar el sentido común.

Incorrecto 2:
Según Baron-Cohen (2005), en su libro La gran diferencia, la discusión sobre las diferencias de sexo nos lleva inmediatamente al “debate de la corrección política, porque hay quien dice que el mero hecho de buscar las diferencias entre sexos muestra una mente sexista” (p. 25). Y agrega, aclarando su posición sobre esta posible polémica que no hay ninguna duda de que las mujeres han sido históricamente oprimidas y nada más lejos de su intención que perpetuar esta realidad, y que tampoco pretende oprimir a los hombres, como asegura han pretendido otros autores.

Nota: Se subrayan todos los errores en esta cita textual. Primero, se deja parte del contenido textual fuera de las comillas, haciendo parecer que Baron-Cohen no es el autor de dichas palabras. Luego se cambian signos de puntuación (un punto por una coma), sin que haya un error en la redacción y se agregan palabras que no dijo el autor (“porque”), o se modifican (“muestra” en vez de “revela”). Y, por último, se cambia a tercera persona un contenido que el autor escribió en primera persona, eliminando las comillas, para que parezca una paráfrasis (véase “su” en vez de “mi” y “pretende” en vez de “pretendo”), cambiando también la puntuación (coma en vez de punto), agregando conectores (“y que”) y palabras engañosas, que simulan que Baron-Cohen no es el autor (“asegura”). Todos estos son indicios de que ha obrado la mala fe y demostrarían una acusación de plagio.

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Paráfrasis:

Aquí el reto es hacer una reestructuración del texto con palabras propias genuinas. Nótese que se pueden repetir algunas palabras claves, pero ello no implica plagio siempre que sean pocas, no estén en el mismo orden que en el texto original y se sumen a un texto con personalidad propia.

De la misma forma que en el caso de las citas textuales, hay que equilibrar la cantidad de texto propio con la cantidad de paráfrasis. No es correcto hacer paráfrasis de extractos demasiado largos de un texto, o demasiadas paráfrasis de un mismo texto, o no agregar contexto propio o reflexiones propias antes o después de la paráfrasis. Por más honesta que sea la forma de presentar la paráfrasis en cuando a las palabras usadas, si no se respetan los principios anteriores, se sigue considerando plagio.

Correcto 1 (reescritura):
Según Baron-Cohen (2005), se tiende a juzgar como políticamente incorrecto, sin tomar en cuenta el contexto, cualquier intento de delimitar las diferencias entre los sexos. Algunos grupos podrán argumentar que estos intentos lo que consiguen es perpetuar la opresión hacia la mujer, mientras que otros asumen que pueden terminar oprimiendo al hombre. Para Baron-Cohen, sin embargo, hablar de las diferencias de los sexos desde una perspectiva científica no tiene por qué terminar lesionando a nadie.

Nota: Véase que si se repite el apellido del autor en un mismo párrafo, no es necesario volver a colocar el año del texto parafraseado. Salvo que la segunda o subsiguiente mención se refiera a otro texto del mismo autor.

Correcto 2 (reordenación):
Según Baron-Cohen (2005), estudiar la diferencia entre los sexos desde la óptica de la ciencia no guarda relación con una visión sexista del humano o un intento de opresión ni a hombres ni a mujeres. Pero está consciente de que la mujer ha sido históricamente oprimida y que ello genera una sensibilidad sobre el tema, que hace que intervenga la corrección política en cualquier pequeña mención que se haga.

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Incorrecto 1 (reescritura):
Según Baron-Cohen (2005) el estudio sobre las diferencias entre los sexos despierta de inmediato la polémica sobre la incorrección política. Según algunos autores, el simple hecho de explorar esas diferencias es muestra de sexismo y de un intento de extender en el tiempo las desigualdades de las que las mujeres han sido víctimas a lo largo de la historia.

Nota: Es incorrecto porque solo se encarga de sustituir algunas palabras del texto ajeno por sinónimos o agrega contenido propio en medio del contenido textual.

Incorrecto 2 (reordenación):
Según Baron-Cohen (2005), hay quien dice que el mero hecho de buscar las diferencias entre sexos revela una mente sexista, y por ello el debate sobre la corrección política surge inmediatamente de la discusión sobre las diferencias de sexo. Para este autor, si bien no hay duda alguna de que las mujeres han sido históricamente oprimidas, puede hacer parecer que se está buscando la forma de perpetuar las desigualdades que han sufrido las mujeres el hablar sobre las diferencias de sexo, aunque se puede hablar de las diferencias entre sexos sin intentar oprimir a nadie, incluidos los hombres, como también han pretendido otros autores.

Nota: Es incorrecto porque son las mismas palabras del texto original solo que con el orden alterado y uno que otro conector o palabra agregado o eliminado.

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Mención documental o inspiracional:

Aquí la obligación es construir un texto que guarde poca relación con el del autor citado.

Correcto 1 (documental):
Se ha establecido que la siguiente investigación explorará la posible correlación entre sexismo y estudios científicos o filosóficos sobre las diferencias entre los sexos. Para facilitar la operacionalización, el trabajo estará delimitado solo en estudios que aborden la sexualidad humana desde una perspectiva cisgénero. Se analizará la correlación desde la perspectiva cualitativa, analizando los componentes semióticos del texto final de cada estudio, y de forma cuantitativa, aplicando pruebas psicológicas a los autores para verificar sus niveles y tipo de sexismo. Ello, pues se quiere verificar qué tan ajustados están los investigadores a la premisa ontológica de que es posible realizar estudios sobre la diferencia entre los sexos, sin tener un perfil o interés sexista (Baron-Cohen, 2005).

Correcto 2 (inspiracional):
Prácticamente cualquier persona sobre la faz de la Tierra ha tenido al menos una vez la experiencia subjetiva de que existen diferencias entre las formas de actuar, pensar o sentir de los hombres y las mujeres. Ello no necesariamente quiere decir que esas diferencias existen en la realidad, o que son objetivables. Es posible, de hecho, que esta experiencia subjetiva de una diferenciación entre los sexos, sea la consecuencia de un conjunto de prejuicios y estereotipos que se instalan en el humano desde antes de adquirir consciencia de su propia sexualidad. Pero también es posible que estos prejuicios hayan construido una brecha objetiva u objetivable en las formas en las que los hombres y las mujeres actúan, piensan y sienten. Sea cual sea su origen, y sea cual sea su estatus, es razonable que los científicos serios intenten delimitar estas hipotéticas diferencias, a partir de estudios lo más libre posible de estos prejuicios (Baron-Cohen, 2005), aunque siempre se encuentren detractores que acusen a estos intentos de ser otras formas más refinadas de segregación sexual.

Nota: En ninguno de los dos casos anteriores es obligatoria la cita, y de hecho, la cita puede restarle elegancia al texto. Es más adecuado hacer la mención del autor como parte del texto.

Por ejemplo, en el texto 1, se podría agregar “como lo recuerda Baron-Cohen, en su libro La gran diferencia”. Y en el ejemplo 2 se podría agregar algo como “premisa a la que se adelantó, por ejemplo, Baron-Cohen en la introducción de su libro La gran diferencia, que plantea un sesudo análisis de las diferencias cognitivas entre hombres y mujeres”.

En este caso no ofreceré ejemplos incorrectos, porque creo que se entiende bien con los ejemplos correctos.

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Con todo lo anterior, solo haría falta repasar las reglas de citado específicas del sistema metodológico que se esté usando. Aquí esbocé los principios de la metodología APA, porque es de las más comunes, pero existen muchas más, y lo referido a citas y plagios en las Normas APA no termina en lo dicho aquí. Hay otros elementos a consultar y tener en cuenta.

Pero el objetivo de este artículo era entender los principios universales del citado, la paráfrasis, la creación de textos propios y el plagio. De allí en más, queda de parte de ustedes adiestrarse en los sistemas metodológicos que vayan a usar. Pero ya no tienen excusas y no pueden decir que nadie les enseñó a citar y que no sabían que tal o cual cosa se podía considerar plagio.

Lo que sigue después de esto es redactar sus trabajos académicos con ética profesional, disfrutar de los maravillosos beneficios de la creación propia, y expandir el evangelio del respeto a la autoría intelectual ajena. Para ese último fin, siéntanse libres de compartir este artículo por sus redes sociales, con sus alumnos y con quien crean que valga la pena.

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