Mi hija mordió un libro de Coelho

⸺Mi hija mordió un libro de Coelho. ¿Debería preocuparme?
⸺¿Cómo dices?
⸺Coño, que mi hija mordió un libro de Coelho y ahora estoy cagado. No sé si le pueda dar una infección o algo así.
⸺¿Y qué demonios hacía tu hija con un libro de Coelho?
⸺…
⸺¿Dónde lo consiguió?
⸺En nuestra biblioteca.
⸺¿Cómo? ¿Y desde cuándo tú tienes un libro de Coelho en tu biblioteca?
⸺La verdad es que no lo sé. Siempre ha sido un misterio.
⸺¿De qué hablas?
⸺No sé. Simplemente un día apareció y ni yo ni Helena sabemos quién lo pudo haber dejado allí.
⸺…
⸺Creemos que fue una broma de alguien del colectivo de literatura.
⸺Y… ¿por qué no botaste esa mierda apenas la viste?
⸺No sé. Bueno… es un libro. Los libros no se botan.
⸺Eso no es un libro. ¿Acaso tú eres inepto? No parecen cosas tuyas.
⸺Bueno, es que no me nace botar nada que se parezca a un libro. Tú has visto mi biblioteca. Allí tengo hasta unos volúmenes sueltos de una enciclopedia de mi abuela, que están todos marrones, secos y comidos.
⸺Coño, chico, pero eso es otra cosa muy distinta.
⸺Y también tengo una serie de folletines que publicó ya ni me acuerdo qué periódico, y los tengo todos remendados con tirro, de lo mala que era la edición. Ya ni me atrevería a leerlos y aun así no los boto.
⸺Deja de cambiarme el tema. Tú sabes que debiste haber botado ese libro hace mucho tiempo.
⸺Sí. Pero Helena y yo lo dejamos en la biblioteca al principio porque nos tomamos la cosa como un chiste. Queríamos averiguar quién lo había dejado. Era como un juego de detectives. Cuando venían los amigos a la casa, les hacíamos ciertas preguntas camufladas, a ver si alguno se delataba. Y nada. El misterio seguía sin resolverse. Una vez, incluso, en un cumpleaños de Helena, con todo el colectivo reunido por primera vez en más de un año, hicimos un supuesto concurso, que consistía en descubrir cuál era el libro que no calzaba en nuestra biblioteca. Y nadie adivinó. Y eso que el premio eran todos los libros de ensayos de Hanni Ossott. Y allí siguen en la biblioteca los ensayos de Ossot y el libro de Coelho.
⸺¿Ustedes son medio locos? ¿Iban a sacrificar esas joyas solo por averiguar la tontería del libro de Coelho?
⸺Bueno, pero es que de verdad nos intrigaba la cosa. Imagínate que un día te levantas y ves un libro de…
⸺Un libro de nada, chico. Dices que no botas libros y pensabas botar los libros de Ossott de esa manera.
⸺No los íbamos a botar. Era un regalo. Todo el mundo regala libros.
⸺Eso no es regalar un libro. Es botar un libro. ¡Y para proteger una basura empastada!
⸺Bueno, para nosotros era un regalo. Porque siempre sospechamos que había sido Leticia la que lo había dejado allí. Y como ella estaba haciendo su tesis sobre Hanni Ossott, igual se los pensábamos regalar. De hecho, como dos semanas después se los regalamos. Pero ella nada más los aceptó como préstamo y, después de la tesis, nos los devolvió.
⸺Definitivamente no se puede hablar contigo.
⸺Y luego ya simplemente nos acostumbramos a tener ese libro allí. Para ese entonces Helena y yo ni soñábamos con que algún día tendríamos una hija. Creíamos que ya estábamos muy viejos. Y menos que encontraría ese libro y lo mordería.
⸺Mierda, sí… la bebé. ¿Y cómo está ella?
⸺Yo creo que todavía está bien. No le ha dado fiebre ni nada, pero me preocupa la situación.
⸺¿Y ya hablaste con un méd…? ¡Un momento! ¿Tú no tienes como dos meses vendiendo todos tus libros por Instagram?
⸺Sí, ¿por?
⸺¿Has vendido la mitad de tu biblioteca y no te has desecho de esa mierda de Coelho?
⸺Coño, pero es que esa vaina me da pena venderla.
⸺Pues, regálala entonces.
⸺¿Tú eres loco? ¿A quién coño se la voy a regalar?
⸺El mundo está lleno de gente que ya tiene dañado el criterio literario de forma irreparable. Te lo aseguro que candidatos sobran. Pero, coño, tu hija es solo una bebé inocente. Ella no tiene por qué sufrir las consecuencias.
⸺Yo lo sé. ¿Tú crees que no tengo todo el día recriminándome lo mismo? Sé que lo debía haber botado, y mucho más cuando empecé a vender los libros. Porque esa es la razón de que ella lo haya conseguido. Un tipo ahí que tiene una librería de saldos nos compró casi veinte libros de un solo golpe, varios de ellos de los caros, y teníamos el mesón todo desordenado con esos libros y otros más y no sé cómo coño llegó el de Coelho allí. Supongo que estaba cerca de alguno de los que habíamos vendido y se me coló en el mesón. Y, coño, el tipo nos transfirió enseguida, y nos dijo que si todo salía bien nos iba a comprar otro lote grande más. Y tú sabes cómo estamos pariendo Helena y yo con los riales para podernos ir. Es doloroso vender tus libros. Pero más que doloroso es hiperpelúo. Los libros se venden lento y a mal precio. Y este tipo ni regateó. De bolas que estábamos emocionados y, en medio de la vaina de organizar los libros para el envío, de cuadrar una compra de dólares con lo que habíamos ganado, nos descuidamos un ratico, te lo juro que fueron un par de segundos, y la bebé se montó en la sillita y, cuando nos dimos cuenta, tenía el libro de Coelho entre los dientes.
⸺Me perdonaras, mi pana, pero, ¡qué padres tan descuidados son!
⸺¡EH! ¡Eso sí no te lo permito! Helena y yo somos excelentes padres. Nuestra hija no sabía ni llorar, no había ni nacido, cuando nosotros le leíamos los mejores libros infantiles del mundo. Libros que no hemos vendido y que no venderemos nunca, por principios. Antes de irnos de aquí, los repartiremos entre nuestros sobrinos y primos. Mi hija solo ha conocido buena literatura desde que era un embrión.
⸺Bueno, pero el trabajo de toda una vida se puede escoñetar por un descuido así.
⸺¡Lo sé! ¡Lo sé! Nojoda, no me estás ayudando en nada. ¿Crees que no sé todo lo que me dices? Mi pregunta es qué puedo hacer para revertir cualquier posible efecto secundario.
⸺Eso depende. ¿Qué libro era?
⸺¿Ah?
⸺¿Qué libro era? ¿Qué libro mordió?
⸺Ehm… Maktub, sí, Maktub.
⸺¡Coño de su madre!
⸺¿Qué?
⸺¿En serio dejaste que tu hija mordiera Maktub? Si por lo menos hubiera sido alguna de las novelas… pero, ¿Maktub…? ¿Ese pastiche de frasecitas de mierda, que el tipito cagaba en el periódico solo para cobrar sus riales e irse a hacer lo que sea que haga un escritor millonario?
⸺¿Y tú has leído Maktub?
⸺¿Yo? ¿Tú eres loco?
⸺¿Y cómo sabes que trata de eso?
⸺¿Por qué más va a ser, pues? Cultura general. Yo sé un millón de vainas sobre cosas que no sirven para nada y ni siquiera tengo idea de cómo las sé. Tú eres igual. ¿O acaso tú no sabías de qué trataba el libro?
⸺Helena y yo nos prometimos nunca leerlo. Ni siquiera la contraportada. Y al menos yo cumplí con mi promesa. De hecho, para lo único que usaba el libro era para matar los coquitos esos que se meten a la casa en temporada de lluvia. Usaba el libro como una raqueta y los bombeaba contra la pared. Luego los sacaba del apartamento empujándolos con el libro como una palita.
⸺¿En serio?
⸺Ehm… sí.
⸺¿En serio dejaste que tu hija mordiera un libro de Coelho con el que además matabas insectos?
⸺¡Mierda, no lo había pensado hasta este momento!
⸺…
⸺¡Qué basura de padre soy!
⸺¡Exacto!
⸺¡EH! Eso solo me lo puedo decir yo mismo.
⸺Lo que sea. ¿Y qué has hecho hasta ahora para resolver la situación?
⸺Su mamá se quedó leyéndole cuentos en la casa, tratando de que no se duerma. Nos da miedo que se duerma. Y yo fui a hablar con la pediatra, que no contestaba el teléfono, y tampoco la conseguí en el consultorio. Luego vine a hablar contigo, que pensé que podías ayudarme.
⸺¿Y por qué pensaste que yo podía ayudarte? Yo ni siquiera tengo hijos.
⸺Bueno, porque no conozco a nadie que desprecie más la mala literatura que tú. Entonces pensé que quizás sabías de algo que se pudiera hacer.
⸺Yo sé lo que se puede hacer.
⸺…
⸺No morder ni leer nunca un libro de Coelho. Y menos Maktub.
⸺¿Y qué diferencia hubiera habido si mordía El alquimista o cualquier otra mierda por el estilo?
⸺¡Mucha! Esos por lo menos tienen un argumento. Imagino que le habrá tomado al menos una semana escribirlos. Hay un mínimo de honestidad de autor, si se le puede adjudicar eso a Coelho.
⸺Bueno, pero ya no puedo hacer nada para retroceder el tiempo. Ya mordió Maktub. Algo tengo que hacer si quiero que mi hija no enferme. ¿Qué puedo hac…? Ya va… Espérate, que me están llamando (…). ¿Helena? (…). ¿Cómo está la bebé? (…). ¿Cómo? (…). ¿En serio? No te lo puedo creer. ¡Gracias a Dios!
⸺¿Qué te dice, qué te dice?
⸺Que el libro de Coelho solo tenía la portada. Qué adentro tenía La máquina de follar, de Bukowski. ¡Qué alivio tan grande!
⸺¿Cómo?
La máquina de foll… No, amor, no es contigo (…). Con Asdrúbal… Lo vine a visitar para que me asesorara en lo del libro de Coelho, porque la pediat…
⸺¿La máquina de follar? ¡El coño de su madre!
⸺¿Cómo dices? (…). No, amor. No es contigo. Es con Asdrúbal, que me dijo algo.
⸺No, nada. Dile que bote ese libro inmediatamente… ¡que ni se le ocurra leerlo!
⸺¿Y por qué? Solo es Bukowski (…). No, amor, es que Asdrúbal me estaba diciendo algo (…). Una estupidez (…). Que botes el libro inmediatamente, sabrá Dios por qué…
⸺Sí, dile que no lo piense más y lo bote.
⸺Cállate, Asdrúbal, que no escucho a Helena (…). No te entendí nada. Repite (…).
⸺No les conviene tener ese libro en su casa. ¡Dile que lo bote!
⸺¡Coño, que te calles! (…). No, amor, no es contigo. Repíteme, por favor (…). Sí, ya se calló (…). ¿Cómo? (…) ¡Ese coño de su madre! (…). Dale, amor. Hablamos en un ratico. Dale un besito a la beba de mi parte.
⸺Yo te lo puedo explicar.
⸺…
⸺Ya ni me acordaba que había hecho eso.
⸺…
⸺Lo hice como una broma, el día que hicieron la fiesta para celebrar que se habían mudado juntos.
⸺Eso fue hace 12 años. Nosotros tenemos ese libro hace menos de 8 años.
⸺No. Yo lo dejé allí la primera vez que fui. Te lo juro que fue solo un chiste.
⸺¿Estás insinuando que duramos 4 años con ese libro en la casa sin que ninguno de los dos nos diéramos cuenta?
⸺Exacto. En serio fue como un chiste de bienvenida al mundo de los casados. Yo no tengo la culpa de que nunca lo abrieran. Incluso les dejé una nota adentro.
⸺Sí. Helena me la leyó.
⸺…
⸺…
⸺¿Y? ¿Entonces? ¿Me perdonas?
⸺Bueh… no puedo no perdonarte. No te imaginas lo que me alivia que mi hija haya mordido un libro de Bukowski.
⸺A mí también. Y también que no me cayeras a golpes aquí en mi propia casa.
⸺Jejeje. Nunca te golpearía en tu propia casa… Te hubiera arrastrado hasta la calle de en frente.
⸺Qué condescendiente.
⸺¡Así soy yo! Pero… espera un segundo, ¿y cómo llegó a tus manos un libro de Coelho?
⸺¿Ah?
⸺¿Cómo llegó a tus manos Maktub? Para poder hacernos la broma, tuviste que haber tenido el libro completo; no solo la carátula.
⸺…
⸺¿Entonces?
⸺Mierda…
⸺¿Qué?
⸺La verdad es que no lo sé…
⸺¿Cómo dices?
⸺No lo sé. Simplemente un día apareció en mi biblioteca y ni yo ni Mónica sabemos quién lo pudo haber dejado allí.

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