Clifthanger

⸺¡Corten! ⸺dijo el director, deteniendo la escena en el punto exacto donde el héroe había quedado colgando con una mano lastimada y sangrante de la quebradiza piedra con la que estaba hecho el acantilado. Doscientos metros abajo, el mar se relamía esperando el impacto del cuerpo del héroe en su superficie, para quebrarle todos los huesos a su cuerpo y las esperanzas de un cierre digno a la historia.

La audiencia apaga sus televisores, excitada por la intriga, ansiosa por que se completen las 168 horas que restan antes del capítulo de la próxima semana, y mientras tanto ahoga sus penas con memes y spoilers en las redes sociales. En el estudio de televisión, las luces se han apagado y todo el personal ha abandonado el lugar. Solo queda el héroe, sostenido de la misma piedra quebradiza, amenazado por el mismo mar de concreto. La mano sangrante le tiembla y suda y teme. Nosotros sabemos que nadie puede sostenerse 168 horas de ningún acantilado. El final de esta historia no es una sorpresa para nadie.

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