Uno dos seis… años de ConVíctor_y_Confeso

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¡Sí, señoras y señores! ConVíctor_y_Confeso cumple 6 años desde su primera publicación. Y este año quise hacer algo especial para celebrarlo. Quizás la imagen que corona el post les dé una pista. Para los que dijeron algo relacionado con la palabra “libro”, les aclaro que acertaron. He creado un pequeño libro digital, de descarga gratuita, al que he titulado Uno dos seis. Si hacen clic en la imagen lo pueden descargar, o lo pueden hacer por aquí, o ya bien al final del post. ¿Y para qué tantos enlaces de descarga? ¡Qué sé yo! Lo único que sé es que también lo pueden descargar por acá y por acá, aunque todos los acaces son el mismo enlace.

Spam aparte, la invitación a descargar es obvia, pero quizás no tanto la de que pueden compartir el libro con quien lo deseen. Si es alguien que nunca se ha dado un paseo por este blog, sería genial si lo invitan a que se descargue el libro directamente desde aquí. Pero, si se lo envían sin mediación, tampoco pasa nada.

Este libro está compuesto por 36 microcuentos, todos publicados en este blog a lo largo de los últimos 6 años, y elegidos por un simple criterio de gustos personales, pero divididos por año (6 microcuentos por cada año, contados de octubre a octubre). Así pueden explorar la cronología, la cualidad y variedad de mi trabajo a lo largo del tiempo.

Los microcuentos de este libro son muy variados tanto en extensión, como en temas y en recursos. En algunos hablo de zombis, en otros de fantasmas y en otro más de magia, mientras que también exploro géneros como el detectivesco, la mitología griega, los cuentos de hadas, los relatos bíblicos y otras relaciones intertextuales, con literatura, televisión, teatro y más. Los registros van desde la comedia al terror, pasando también por el drama y otras cosas un tanto más difíciles de catalogar. En definitiva, se trata de una selección de microcuentos tan variopinta como el espíritu de este blog y mis intereses al escribir.

No quedaría más que decir que invitarlos de nuevo a que descarguen el libro, lean (o relean) sus microcuentos a gusto (en el orden que deseen, en la cantidad que deseen) y lo compartan con quien crean que lo puede disfrutar. Y, mientras pasan las páginas, brindamos por otros seis años más de este blog. ¡Salud!

El enlace definitivo y final para su descarga, a continuación.

Haz clic aquí para descargar el libro.

PD: ¡Feliz cumpleaños, ConVíctor_y_Confeso!

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Recibí mención en el Premio Anual de Cuento Salvador Garmendia 1° ed.

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En el que desde hace años es mi mes favorito, y en el marco de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC), una de las razones de que sea mi mes favorito, he recibido una excelente noticia: Mi cuento El dolor recibió mención en la primera edición del Premio Anual de Cuento Salvador Garmendia.

Quizás alguno de los que ahora lee esto recuerde que, en el año 2013, mi libro Manual de patologías resultó ganador del VIII Concurso Nacional de Narrativa Salvador Garmendia. Como se puede ver, son dos premios completamente distintos, pero ambos parten del homenaje al mismo autor. Un autor que, por demás, merece estos y muchos otros homenajes. Y, si yo fuera un hombre creyente, se merecería que encendiera al menos una vela frente a una de sus obras. Porque es segunda vez que tengo el honor de que su nombre arrope algo escrito por mí. Aunque, ahora que lo pienso, siempre he tenido una vela (apagada) cerca del lugar de mi biblioteca donde reposa su selección de cuentos editado por la Fundación Bigott, titulada El regreso. Quizás de allí la suerte que me ha dado y que este cuento haya ganado justo en este concurso y no en los dos anteriores en los que lo inscribí, al igual que Manual de patologías, que fue enviado al menos a 3 concursos antes de que lo intentara con el que llevaba el nombre de este genial escritor.

Sea como sea, para mí es un honor haber recibido una mención en un premio cuyo jurado estuvo compuesto por nada más y nada menos que Victoria de Stefano, Antonio López Ortega y Miguel Gomes. Y compartir libro con 4 relatos que, por lo poco que adelantaron los jurados durante la entrega del premio, parecen geniales y me gustaría leer (ya les contaré cuando los lea). La Fundación Rosa y Giuseppe Vagnoni (FUNDAVAG), promotora principal junto a la FILUC de este concurso, editará un libro en el primer trimestre del 2017 con el cuento ganador y las 4 menciones. Y los libros que hace son preciosos, así que estoy ansioso por ver cómo quedará.

Como anécdota curiosa, puedo contar que en este concurso se tomaron la molestia de identificar cada cuento con un número, de acuerdo al orden en que fueron enviados para su participación, lo cual me permitió saber que yo fui el primero en enviar su cuento. No sé qué demuestre eso de mí, pero lo quería contar.

Otra anécdota curiosa es que el germen de este cuento surgió en otro concurso de características muy distintas, del año 2011. Se llamaba To be continued y consistía en escribir capítulos para una novela negra colectiva. Con un primer capítulo de partida escrito por Santiago Rocagliolo, cada participante tenía que hacer su propuesta para un segundo capítulo. Y una vez elegido el segundo capítulo, se participaba por el tercero, y así sucesivamente. El germen de este cuento fue mi propuesta para el capítulo 8 si no me equivoco. Ahora puedo decir que agradezco no haber ganado, porque ello me permitió explorar con mayor profundidad este tema que me ha obsesionado desde hace mucho: escribir un relato sobre el Trastorno de Identidad Disociativa que fuera un poco más fiel a las descripciones de los manuales diagnósticos. Además de mi interés por escribir un relato enmarcado por completo en el lenguaje cinematográfico y otras ideas que quería incorporar y no hubiera podido hacer en el concurso original.

Me tomó 4 años (por periodos sueltos)  terminar de escribirlo y creo que, para la fecha, es la cosa más enrevesada y extraña que haya escrito. Así que estoy orgulloso del final que tuvo y me anima a seguir sumergiéndome más en experimentos enrevesados y extraños. De hecho, ya hay algunos proyectos en activo basados en esa premisa. El tiempo dirá qué surgirá de allí.

Por ahora, despido esta nota personal transcribiendo el veredicto del jurado, para dejar constancia aquí del ganador y los otros autores con menciones. A todos, mis felicitaciones.

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Urban inferno

Tenía la frente bañada en sudor, mientras afuera hacía infierno grados centígrados y la brisa declamaba la Divina Comedia. Virgilio le esperaba con las llaves del cacharro, sin aire acondicionado y dos horas de tráfico caraqueño por delante. Consiguieron puesto de estacionamiento en el séptimo nivel del sótano de Parque Central y ahora iniciaba el lento ascenso a tierra, entre autos abandonados y convertidos en viviendas precarias, casas de apuestas y cambios de divisas, centro de canje de secuestrados y burdeles de criaturas desdentadas. Se tomaron de la mano, tragaron hondo y empezaron a caminar, juntando todas sus fuerzas para no mirar atrás hasta que el sol capitalino los bañara de nuevo por completo. Antes de llegar a la superficie, uno de los dos se desvanecería para siempre.

El veredicto del dodo

Al finalizar la carrera, el dodo de Lewis Carrol declara: todo el mundo ha ganado. Todos deben tener premio. Al finalizar la temporada de fútbol, el dodo de la FIFA anuncia: todos han hecho cosas grandiosas y vergonzosas. Todos merecen el mismo fanatismo. Al finalizar el metaestudio sobre la efectividad de los diferentes modelos psicoterapéuticos, el dodo de la APA concluye: todos han contribuido a la salud mental y han cometido iatrogenias irreparables. Todos mantendrán su licencia. Al finalizar la Tercera Guerra Mundial, el dodo de la ONU repasa: todos han cometido atrocidades y buenas acciones. Todos podrán asumirse mártires y héroes.

Al finalizar la última canción cantada sobre la Tierra, la lectura del último libro escrito, la última pasarela de moda, la última película proyectada en medio alguno, la última manta arrugada y babeada por un bebé, el dodo omnipresente decide: todos han contribuido positiva y negativamente a la cultura mundial. Todos pasarán al Hall de la Fama. Y, de pronto, ya no hubo nada más sobre lo que ofrecer un veredicto, y el dodo descansó por un tiempo, mientras las personas avanzaban, detenidas, sin aliento vital, desprovistos de volición, sin moverse, hasta su propia muerte.

Al finalizar la expansión cósmica, el dodo deífico declama: todas las creencias han ganado y todas tendrán su premio.