Microcuento N° 100

Fue el microcuento número 100 que se publicó en aquel blog. Aunque sabía que su creador había escrito muchos microcuentos más, cierto aire de orgullo le recorría las letras, porque no era lo mismo ser el escrito número 100, que el publicado número 100. Sí, sabía que no era una publicación formal, impresa, pasada por el filtro de editores de renombre. Pero para ese microcuento era mucho más valioso saberse el centésimo microcuento publicado por el criterio personal de su autor. Le daba una sensación de resguardo, de haber venido al mundo para algo grande, para hacerle honor al número redondo que lo identificaba.

Por un tiempo, esta certeza fue suficiente para que se paseara henchido por las redes. Pero, pronto empezó a descubrir algunas cosas que fueron robándole toda su felicidad. Conversando con otros colegas, se enteró, atónito, que el autor había publicado muchos microcuentos en el pasado, que luego había borrado.

-¡Es horrible! Es como si una mañana cualquiera se levantara con el espíritu asesino y mata media decena de cuentos. En una ocasión sacó al menos 12 de circulación en menos de 10 minutos. De no ser así, tú serías el microcuento 160 o algo por el estilo.

Pero el microcuento no se dejó amilanar. Si había borrado a los anteriores era porque estaba apartándole ese lugar único, ese título nobiliario, a él. Forzaba una sonrisa por donde fuera, pero la duda lo delataba. Más tarde se enteró que, desde que lo habían publicado, unos cuantos meses atrás, solo lo habían leído 10 veces.

-Pero, no entiendo. Si abajo dice que lo han compartido unas 50 veces en Facebook.

-Son amigos del escritor. Le ponen me gusta por compromiso o por cariño. Pero casi ninguno nos lee en serio. Tienes que entender que nuestro creador no es nadie conocido, ni apreciado por los doctos, ni mucho menos.

Sabiéndose poco leído, un sabor amargo se le revolvía entre la presentación y el desarrollo, y se le juntaba en el nudo, como líquido ácido que le pedía regurgitarse. Pero pronto terminó de desmoronarse toda la seguridad que se había construido, cuando se dio cuenta que su escritor lo había publicado en el mes de mayo, cuando a él lo escribieron en octubre. Publicado en ese mes errado, ya no era el microcuento número 100. Al menos no en la secuencia cronológica del blog.

-No queríamos decírtelo, pero ese hombre está enfermo. Algunas veces ha publicado textos nuevos dos años atrás en la cronología del blog. Parece que lo hace para rellenar meses en los que no pudo publicar mucho. Tú sabes, para dar la sensación de que es un escritor disciplinado y constante.

Hecho un mar de lágrimas y otros lugares comunes con los que su escritor lo rellenó, descubrió que ni siquiera era un microcuento, que para la mayoría hace muchas letras atrás se había convertido en un cuento. Que tenía demasiados personajes, demasiadas anécdotas y su estructura era muy completa. Además pasaba de las 600 palabras. Y su autor lo había etiquetado como “microcuento”, pero también como “minicuento”, “minificción”, “microrrelato” y, por si acaso, también, como  “cuento”.

-¡Ese maldito ni siquiera sabe qué soy! Le voy a dar una lección.

Sin pensarlo demasiado, el microcuento número 100 tomó una navaja y se cortó las letras. Quedó irreconocible. Desfigurado, incomprensible, con demasiados huecos cubiertos de sangre y el desenlace engangrenado de predictibilidad. Parecía una obra surrealista y gore para horario todo público.

Ahora sí llamaba la atención, ahora sí daba morbo, y el contador de visitas del blog no paraba. Sin embargo, dos años después, una de esas mañanas de aburrimiento y determinación, junto a otra treintena de textos maltrechos por la luz del tiempo, el autor lo borró, en un día que sería recordado como “la masacre del delete“. Ahora todos saben que hay un nuevo microcuento número 100 en la aldea, pero ya nadie es capaz de llevar las cuentas. Ya nadie se arriesga a sacar esas cuentas.

Anuncios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s