Acusticofobia

Si aKaso fuera posible rRRRealizar un esKema físico, pues no es un ente material, habría que describirla como una Gruesa GarGanTa, APOTEÓSICA, del tamaño de un TÚNEL, de una kueva, donde K-be un humano, o muchos, de cuclillas [CUCHILLAS, AFILÁNDOSE, CHOQUE DE CABILLAS, CAMPANILLAS], hundiendo la cabeza entre las rodillas [CORONILLA, EXPUESTA, CLAVAR UNA ASTILLA, BARBILLA], tapando sus oídos con las palmas de sus manos, APRETANDO FUERTEMENTE LOS OJOS, frunciendo los labios CON UN GRITO CONTENIDO, ¡AGHGGGGGH!, con la piel erizada y escalofríos recorriéndola. Al final de la garganta, una caja [UNA KAJA, U-NA-KA-JA] de rrRreZZonanZia (((inmensa))), COMO UN KRAKEN [¡krak, KRASH, krunch!], que devuelve cada sonido en forma de eco ((((((ECO, eco, ECO))))), duplicado, triplicado, en completa confusión [pLICcHOFcOFtOCbANGgLUPbOOMhICpSST cRONCH]. El eco se siente prehistórico.

Conviven allí en total desarmonía el rugido de un dinosaurio el silbato de un tren el golpe de un látigo de un jet de una quijada cayendo en la lona de un cuerno entrando en la ingle del matador y el suspiro de la duplicación de la primera célula.

Con la velocidad, CON EL ESTRUENDO, de balas, ¡BANG-BANG!, los sonidos cortan el aire, ¡SWOOSH!, impactan en una pared y la otra, ¡ZIS, ZAS!, se devuelven, impactan en el suelo, ¡PLAF!, en el techo, ¡KAPOW!, atravesando miles de veces, MILLONES DE VECES, los tímpanos del sujeto, ¡¡¡KAPOW!!!, de la MUCHEDUMBRE en cuclillas [COSTILLAS, QUEBRÁNDOSE, CÓMO CHILLAS, LADILLAS], a quien le chirrían, COMO CHICHARRA, los dientes. Las paredes de la garganta, COSTRADAS de porosidades, atrapan los aGudos sonidos de las KORrrRnetas de KAmiones, ¡FUNK, FUNK!, autobuses, motos, ¡FIIIIINK!, los gritos, en una vibración esTáTica, que duele como un TímPano RoTo… En el techo y el piso, lisos como lagos congelados, rebotan, ¡PUF, PAF!, los graves, los resoplidos de los motores y LA SORDA MARCHA DE ZAPATOS sobre el asfalto, sorda como una Konstelación de KOmas,,,,,,, como el timbre tras una cachetada (((TASH))) … … …

Toda una orquesta de decibeles contaminantes licuadoras televisores taladros risas frenazos orgasmos tambores una orquesta demasiado lejos de quedarse afónica.

Esta bestia es selectiva y engulle a pocos. Los deja a la deriva en aquella garganta como túnel, como cueva, que no se puede ver, pues tal vez en realidad está oculta en los laberintos de los oídos de la víctima, en los jugos que se mueven entre una y otra célula. Por eso el sujeto desea arrancarse la cabeza, aplastarla, explotarla. Cuando termina haciéndolo, y el estallido cesa, hay un último segundo en el que se puede escuchar claramente la verdadera voz de esta bestia, y la reverberación puede durar el resto de la vida eterna…

… … … iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii … … …

Anuncios

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s