Consejos para asesinos nóveles de Chejov

El clavo desnudo sobre la pared, el del primer acto, no le sirvió al asesino para colgar a su víctima del cuello y desangrarla en el acto final. De hecho, para el momento en que se escribe esto, ese clavo sostiene un bonito cuadro impresionista con la figura de un arenque rojo, y todos, incluidos policías, familiares y lectores, siguen creyendo que el hombre murió de un infarto. Todos menos el asesino y Chejov.

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