Todos los días alguien descubre Google

Todos los días alguien descubre Google, alguien usa internet por primera vez, envía un primer mensaje de texto, realiza una primera llamada telefónica; todos los días alguien descubre la penicilina y se da el primer baño de su vida con agua tibia. Cada día que pasa alguien estrena, como si fuera el primero en hacerlo sobre la faz de la Tierra, las palabras “¿Y si lo que yo veo como rojo en realidad es azul?”. Todos los días alguien descubre, empíricamente, la teoría de la generación espontánea, la revelación de que venimos del mono, la epifanía de que antes de todo lo conocido hubo algo más, quizás una explosión primigenia, quizás Dios. En este mismo momento hay alguien viendo El Día de la Marmota por primera vez, y preguntándose a cuál mujer, a cuál hombre de su trabajo besaría si cada día fuera el mismo día. Cada vez que tú estornudas, alguien descubre el sistema de poleas y usa una escalera mecánica, un ascensor, se monta en un avión, en una moto, todo ello por primera vez. Todos los días alguien descubre que la Tierra no es el centro del universo, que el sol no gira alrededor nuestro, que las estrellas también son soles y alguien pronuncia, en su propio idioma, e pour si muove. Cada mañana hay alguien que prueba el café por primera vez, cada tarde, el primer té, cada noche, el primer trago de alcohol. Desde hace siglos no pasa un día sin que alguien dispare un arma por primera vez, sin que vea fuegos artificiales por primera vez, sin que use una letrina por primera vez, o se arranque los grilletes del tobillo. Todos los días alguien aprende a leer, a jugar ajedrez, a cantar esa canción que tú te sabes desde hace una década. Todos los días alguien lee por primera vez ese libro que tú has leído cien veces, ve por primera vez esa obra de teatro que tú ya olvidaste, viaja por primera vez a ese destino que ya es casi tu segundo hogar. Cada día de tu vida es el primer día de alguien, y siempre hay alguien que desborda la bañera y por primera vez grita Eureka, que le cae una manzana en la cabeza y deduce la existencia de una fuerza gravitacional, a la que tal vez le coloca otro nombre; su propio nombre.

Todos los días alguien descubre Google y tú descubres algo que yo descubrí hace veinte años, y yo descubro algo que él descubrió hace cincuenta, y ella descubre algo que nadie había descubierto, pero que cada día, por el resto de la vida sobre la Tierra, alguien descubrirá, creyendo ser el primero. Todos los días alguien descubre Google y se baña con agua tibia por primera vez.

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