Preguntas

“¿Te refieres a eso?”, se burla la mujer del hombre seguro de su virilidad. “Are you talking to me?”, se dice el hombre frente al espejo, un par de horas más tarde. “¿Acaso no tienes piedad?”, suplica el anciano, después de recibir la primera bala en la pierna. “¿Crees que puedes engañarnos?”, pregunta el policía, apuntando el reflector. “¿Sabes lo que le pasa a hombres como tú en estas celdas?”, le interpela su nuevo compañero. “¿Tienes fuego?”, se adelanta la mujer, ya elegida su nueva víctima. “No más que tú”, le contesta el hombre, saliendo de la sombra, mientras saca el yesquero con una mano, y con la otra le atina una bala en la frente. “Pero, ¿cómo es posib..?”.

Anuncios

Café

Adoro el olor de mi café por la mañana y adoro bucear en él, desnudo, sintiendo cómo crecen las ampollas por todos lados.  Adoro bucear dentro de mi taza de café y llegar hasta el fondo, para estrujarme las córneas con la borra del café, que ya a mí no me dice nada de mi futuro. Adoro practicar mis rutinas de nado sincronizado dentro de mi café cada mañana, porque el corazón de un hombre de mi edad requiere de actividad cardiovascular. Quizás también requiera de menos café, pero primero alguien tendría que probarme que realmente me hace daño.

Sobre “Las trinitarias y Barba Azul”

17621580

Tomé el libro de Carolina Álvarez del estante sin pensarlo demasiado, porque al cotejar la sinopsis en la contraportada con los títulos de los cuentos de la primera parte del libro, me generó una curiosidad competitiva, pues en este momento me encuentro escribiendo un libro, donde altero cuentos de hadas para llevarlos a una posible versión adulta y más contemporánea. Pueden ver algunos ejemplos aquí: 1, 2, 3.

Desde que empecé a escribirlo he estado consciente de que esto constituye un ejercicio una y mil veces repetido por narradores de todo el mundo. Tomar un cuento de hadas y hacer una parodia, o reescribir su final, o traer su historia al tiempo presente, etc. Podrían contarse en miles las alteraciones que han recibido los cuentos de hadas más populares, en cientos las de popularidad media y estoy seguro que hasta el más desconocido de los cuentos maravillosos tiene su propia versión paródica.

De modo que, ¿por qué comprar el libro de Carolina Álvarez? Por la promesa que representaba de ver un enfoque completamente distinto al que habitualmente se consigue en este tópico.

Sigue leyendo

Poética ad hoc

-Añorar el pasado es correr tras el viento.

-¿Qué mierdas dices?

-Que no puedes perderte en la bruma, que la añoranza es un gorrión ahogado en vino.

-¿Por qué siempre hablas como si escribieras un poema? Te digo que quisiera volver a meterle los besos a Patricia. Por puro queso. Más nada.

-Tu corazón es un queso agujereado, un colador con aceite quemado, un hueco hondísimo. Solo debes notarlo.

-¿Notar qué? Quiero cogérmela. CO-GÉR-ME-LA. Punto.

-Nunca pongas punto y fin antes de releerte.

-Puto loco. Me largo.

-Larga es la locura, amigo. Y puta la vida. Hasta siempre.

Todos los payasos van al infierno

Todos los payasos van al infierno. No hay forma de evitarlo. Aunque paguen sus impuestos, aunque hagan reír a millones, aunque sean bondadosos como una monja ciega, aunque sean padres tolerantes y esposos fieles. Todos los payasos van al infierno. Nunca entendieron que la vida no es un chiste. Que los humanos no estamos para bromas, que dios nos creó como un proyecto serio y los payasos representan un desvío en esa seriedad. Dante habló de la vida como la divina comedia y por ello ahora yace en el infierno, calcinándose por toda la eternidad en una de las pailas más ardientes. Nunca entendió cuánto ofendía a dios con tal título. Dios intenta ser un dramaturgo, no un comediante. Por ello Sófocles está sentado a su diestra y Shakespeare se borró, muchísimos años atrás, entre la niebla del purgatorio.

Dexter: Revisión del Final y de la Serie Completa

Dexter-1

Muy bien, Dexter terminó. A diferencia de otros fanáticos de la serie, yo he estado esperando este momento desde hace un buen tiempo. Una de las cosas que más admiro en el negocio del entretenimiento es el que alguien sepa cuándo es el momento oportuno de retirarse y que lo haga con gracia. La tentación de sostener un producto solo porque resulta rentable, incluso cuando su calidad ha decaído, siempre es muy fuerte para los sujetos que toman las grandes decisiones en las cadenas de televisión. Por ello vemos tantas series que se caen a pedazos, pero el hecho de que sigan reventando los ratings las hace continuar sobre su propia miseria. Y ojo que no he dicho que este sea el caso de Dexter. Tampoco he dicho lo contrario. Por el momento estoy hablando generalidades. Pero empecemos a hablar de Dexter entonces.

Sigue leyendo