Problemas con el alcohol

El hipódromo estaba a reventar. Los arqueros apuntaban sus flechas envenenadas contra los centauros para evitar cualquier huida. Un hombre en la tribuna mira su vaso de whisky, mira a los centauros, mira su vaso, y finalmente lo aparta de sí, con repudio. Teme haber perdido la cabeza. Se promete no beber más. Ni una gota. El alcohol todo lo distorsiona. Había escogido al centauro más flaco.

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