Un año tras las rejas -El Veredicto-

Hace apenas minutos que terminó el plazo para aceptar los microcuentos participantes en el juego/concurso que propuse para el aniversario de mi blog, que fue hace ya una semana. Y no puedo estar más emocionado y agradecido por los resultados. Cuando propuse esta actividad, hace dos semanas, no tenía demasiadas esperanzas de conseguir que las personas se motivaran a escribir. Mi sorpresa fue ver que 11 personas se atrevieron al reto, y en total se produjeron 17 microcuentos. Por ello, y por la calidad de los textos enviados, debo caer en el cliché (no sin cierta vergüenza) de todo jurado, y decir que realmente se me hizo difícil tomar mi decisión final. Porque no era sólo escoger los 5 que consideraba mejores, sino que además debía colocarlos en sus respectivas posiciones. La verdad es que incluso en un concurso como éste, al que yo mismo le he dado el calificativo de juego, quizás para quitarle un poco de la seriedad auto-investida que suelen tener los concursos, la presión de elegir es fuerte, aunque el placer que queda del acto, bien lo valga. Así pues, no me voy a extender de más con este asunto, y simplemente paso a los dos puntos que realmente importan: quiénes ganaron, y qué ganaron. Y aunque sé que les interesa más lo primero (o quizás por ello mismo), voy a empezar por lo segundo.

Como ya había dicho antes, mis recursos para premiar su apoyo a mi idea son limitados, por no decir nulos. Pero siempre que la parte material o funcional falla, podemos hacer uso del instrumental simbólico. Es por ello que el premio que hoy les ofrezco a los 5 ganadores es en realidad un simple simbolismo. Quizás ya hayan notado, al entrar aquí, que en la cabecera del blog está publicado algún cuento que leyeron colado entre los comentarios del post del concurso. Eso es así, porque el premio que he decidido darles es publicar cada uno de los 5 cuentos ganadores en el diseño de la cabecera del blog, de modo que puedan verse de forma aleatoria, al entrar a las diferentes páginas de este blog. Los 5 cuentos ganadores, compartirán en iguales probabilidades de exhibición, la portada de mi blog, con el dibujo de la silla eléctrica a la izquierda y las palabras “con_víctor y confeso” a modo de título de los textos, incluso en los casos en los que los textos ganadores tuviesen un título original. Si tienen un texto en particular de cabecera, y quisieran leer los otros, sólo bastaría con refrescar la página, hacer clic en la cabecera misma, en algunas de las pestañas del blog, o en algún enlace interno específico. También es probable que de vez en cuando se tropiecen con el diseño original de cabecera, en tanto que es una de las opciones puestas en la selección aleatoria. Esto quiere decir, que hay un sexto de probabilidades de que cualquiera de los textos ganadores salga al abrir cualquier enlace del blog. Yo espero que esto les parezca a los ganadores tan divertido y honroso como a mí, pues yo estoy más que encantado de contar con sus textos como imagen de mi espacio de escritura personal. Me hace sentir como arropado entre la calidez y la complicidad que siempre rodea a los círculos de amigos formados alrededor de la pasión por la literatura. Y, en la medida en que sus mismos autores así me lo permitan, pienso dejar sus microcuentos como decoración de la cabecera de mi blog hasta que se me ocurra una mejor idea para decorarlo. Y por lo bien que me parece que se ve el blog, creo que pasará un buen tiempo antes de que haga un cambio.

Ahora sí, ya dicha la parte del premio, falta decir quiénes fueron los premiados, y cuáles fueron las razones de la selección. Junto con cada ganador la imagen de su texto como se verá en la cabecera, para que no tengan que darle 6 veces a F5 para conseguir ver todas las versiones.

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Primer Lugar: Marie Lepinoux.

Este microcuento ha sido seleccionado como principal ganador, por poseer un cúmulo de recursos propios de la buena microficción: 1. Lenguaje preciso y limpio. 2. Final sorprendente. 3. Uso de la elipsis (¿Cuál fue ese destino que aceptó con impetuosidad? Cierto. Está el dato de la ejecución, pero quién sabe cuántas cosas puede tener planeadas un hombre capaz de quemar mil páginas de duro trabajo errático). Adicionalmente, y no es que sea menos importante, cumple a cabalidad con las variables propuestas para la elaboración del cuento. Pero éstos son puros detalles técnicos. Lo atractivo de la historia subyace a mi parecer, en la construcción de un personaje complejo, con una neurosis exquisitamente narrativa, y una historia, no sólo digna de ser contada, sino necesaria. El estereotipo del escritor confinado en prisión se fundamenta en el principio de la literatura como salvamento, como válvula de escape. La neurosis de la corrección y el afán de perfeccionismo se los dejamos a los escritores ermitaños, con todo el tiempo para terminar su obra, y sin una motivación real para que salga publicada, o quizás un miedo latente de ello. Lo cierto es que este personaje presentado por Marie, rompe con ese estereotipo, e incluso lo hace de una forma creíble. Se nos hace imposible no preguntarnos qué aberrados motivos llevan al hombre a hacer tamaño sacrificio, tamaño crimen. Se nos hace imposible no preguntarnos si aquello desechado no contenía las mejores mil páginas escritas en toda la historia. Y por si fuera poco con todo lo dicho, tenemos el valor agregado de que pareciera que esta historia nació para decorar la imagen de mi blog, con aquella silla eléctrica vacante, esperando al convicto escritor de turno. Por todas estas razones, Marie se lleva el primer puesto.

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Segundo Lugar: David Gambero.

El segundo lugar va para David Gambero. Con su microcuento de corte clásico nos demuestra que la literatura no es una reiteración de tópicos, sino un continuo embellecimiento del quizás único tópico existente. Uno de los detalles más interesantes de la microficción es su carácter proteico, o lo que es igual, su capacidad de jugar a la mímesis con otros géneros literarios menores. En este caso, David involucra en esta historia los elementos propios del aforismo, y lo hace con maestría, porque no es un trabajo fácil como quizás se pueda pensar. Esconder una reflexión dentro de un contexto narrativo, en la mayoría de los casos, resulta en un mal texto, porque la literatura (y seguro es una opinión que no todos compartirán) no puede generar sus premisas y argumentos en base a un mensaje que se quiera expresar. En el caso de la narrativa, lo que debe prevalecer es la historia, en la poesía la imagen. El mensaje, la reflexión debe ser un valor agregado, que no le elimine poder estético o narrativo a la historia, incluso si no se puede entender dicho mensaje. Para lograr eso, entonces, no se requiere saber esconder la reflexión, sino encontrar una real historia, y olvidarte en lo posible de lo primero. David logra con su microcuento, en primer lugar, contarnos una historia, intimista y poética, en segundo lugar, dejarnos pensativos. Es la fuerza de ese híbrido que David construye entre microcuento, poema en prosa y aforismo, lo que le merece un lugar en este podio.

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Tercer Lugar: Anaís Barrios Flores.

El microcuento tiene poco espacio para decir lo que debe decir. Un hombre queda preso. La soledad y el silencio de la noche empiezan a asediarlo, de modo que cada vez se va haciendo más tentadora y más necesaria la idea (la amenaza) de la muerte. No sólo porque vive en un contexto complejo en el que su vida peligra, sino porque él mismo puede llegar a ser su propio ejecutor si estas primeras alternativas fallan. Entonces recurre a la literatura, a escribir, para tratar de no cruzarse el estómago con un puñal improvisado. Y resulta que termina por sentirse complacido, y ya quizás ha nacido un escritor real, y no solo uno que lo usa como un artificio de salvamento. ¿Cómo haríamos si quisiéramos explicar una acción tan compleja como ésta, un personaje tan profundo, si tuviéramos menos de 35 palabras? Esta pregunta la contesta Anaís con un microcuento fabuloso, que se aprovecha del recurso hipertextual (en ocasiones llegado a considerar prácticamente sinónimo de microficción), y usando el libro de “Las mil y una noches”, nos hace entrar sin más preámbulos en este universo narrativo exquisito, que deja para mucha más tela y mucha más historia de la que ella escribe, de la que yo interpreto aquí, y quizás de la que cabría en el tiempo de mil un noches de escritura continua. Muchas veces se habla del microcuento como el género que se cimienta sobre una sola anécdota a la vez. Pero yo adoro los ejemplos en los que este principio se rompe, y nos encontramos con historias infinitas, como un espiral. Ésta es una de ellas, y ésa es la razón del lugar que ocupa.

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Cuarto Lugar: Miguel Barrios Flores.

Si existe la poesía en prosa, también es justo que hablemos de los cuentos versados. Ya de hecho, las antologías del microcuento están llenas de textos originalmente publicados como poemas, y escritos en su forma habitual: en versos. Es la agudeza del compilador la que le permite distinguirlo como cuento, aún cuando efectivamente también sea un poema en toda ley. En este caso, Miguel hace algo parecido. Nos regala un fabuloso cuento, pero se toma el trabajo de separar las oraciones en versos (en la versión del encabezado lo ven escrito de corrido, por motivos de espacio). Entonces nos obliga a mirarlo en una doble direccionalidad. Debemos mirarlo como poema y sentir el hallazgo de las imágenes que lo construyen. Pero también debemos mirarlo como microcuento, y extraer de sus palabras la historia, tan sutilmente puesta (e incluso sobrepuesta). La historia contada aquí es mínima, es simple, es casi intrascendente. Pero al llegarnos en primera persona, y con esas palabras tan bien escogidas, resulta difícil no involucrarnos en ella. Es la magia intimista de la poesía, volcada al servicio de una partícula atómica de cuento. Esa sutilidad del lenguaje, esa fibra narrativa en simbiosis con lo poético, le gana a Miguel una posición en este cuadro.

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Quinto Lugar: Miguel Ángel Rodrigo Jiménez.

La circularidad y la literatura son grandes compañeras. Pero si bien ha existido una relación estrecha entre ambas durante mucho tiempo, sabemos que no todos son capaces de juntarlas haciendo que se sientan a gusto. Miguel Ángel con su microcuento las invita a juntarse, y se les ve tan cómodas como en casa. Un relato que crea a un hombre, que crea a un relato, es una premisa fabulosa, de orden paradójico. Pero la premisa no sería nada sin lograr movimiento dentro de esta suerte de danza sincopada, que de tanto contratiempo parece quedar estática. Y Miguel Ángel consigue un interesante ritmo narrativo que juega entre lo estático y lo fluido. Cada detalle parece estar allí en el cuento como suelto en un limbo, pero también sabemos que hay una comunión en la historia. Esa comunión está en la historia que el lector debe sacar de fondo: Un escritor que para poder escribir su cuento, debe quedar preso en él, hasta el punto de que éste le cree y le recree a él, lo exponga a escarnios y le presente desnuda su propia naturaleza. Entonces ya podemos imaginarnos a un escritor insomne, dando vueltas sobre la reincidencia de los días, con la hoja en blanco, quizás hundido en diversos vicios, luchando contra sí mismo, contra sus miserias, sus miedos y sus penas, porque el libro no se le manifiesta a cualquiera, sino al que haya trabajado en su autodescubrimiento. La eterna batalla entre la realidad y la ficción, un tema tan sensible, llevado de una forma tan esquiva y seca es lo que hace que Miguel Ángel se quede con éste, su puesto en el top 5.

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No hay más que decir, sino: ¡A felicitar a los ganadores! Esperamos sus comentarios.

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2 comentarios en “Un año tras las rejas -El Veredicto-

  1. Víctor, muchas gracias. Para mí es un honor que el relato salude desde la cabecera a quien venga a leerte.
    También muchas gracias a todos los que habéis enviado relatos, he disfrutado mucho con cada uno y me han acercado a la microficción, género que desconocía más allá de lo convencional.
    Con ganas de seguir aprendiendo, me despido.

    ¡Saludos!

    Miguel Ángel.

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  2. Gracias a ti Miguel… por dejarme tu historia, y además permitirme el lujo de que salude a mis lectores. Me encanta que te vaya atrayendo cada vez más la microficción. Si la curiosidad sigue creciendo puedes entrar a estos sitios (un par de los muchos), donde encontrarás excelente información:

    El Cuento en Red: http://cuentoenred.xoc.uam.mx/ (Allí hay de todo un poco, pero si puedes descarga y lee el “Breve manual para reconocer minicuentos” de Violeta Rojo. Marcará un antes y un después en tu concepción y comprensión del género)

    Revista Ekuóreo: http://e-kuoreo.blogspot.com/ (Allí encontrarás una antología viva de microficción, con excelentes historias, que te permitirán ver la amplitud del género)

    Internacional Microcuentista: http://revistamicrorrelatos.blogspot.com/ (Una biblioteca de entrevistas a los autores más importantes del género, llenas de datos útiles; además de un número importante de enlaces de interés)

    Cuentos y Más: http://www.cuentosymas.com.ar/blog/?cat=755 (Una de las páginas más completas del género y además con un espíritu juvenil, que siempre se inventa nuevos juegos para promocionar la microescritura).

    Espero que te sirvan.

    Saludos.

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