Un año tras las rejas

Hola a todos. Me contenta poder decirles que este blog está ya casi a punto de cumplir su primer año y con este post arribo a los 44 escritos, lo que es poco menos de uno semanal. Eso es mucho decir. Muchísimo. Para el que conoció (tristemente) cualquiera de mis anteriores proyectos de blog ha de saberlo. Hasta el momento, éste ha sido el espacio donde he durado más tiempo, y donde he estado más activo escribiendo. Todo ello, por supuesto, me llena de orgullo, mucho más cuando recuerdo aquella primera editorial, donde prometía no hacer promesas para no condicionarme por la vergüenza de no cumplirlas. Se podría decir que soy uno de los pocos convictos a los que le ha hecho bien la reclusión voluntaria. Con un año tras las rejas, y casi 365 marcas en las paredes, no me puedo quejar de la suerte que he tenido. Y aquella suerte parece casi igualarse a la de la fábula del convicto escritor, microcuento con el que diera inicio a este blog, y que a continuación transcribo, sin la ilustración con que aquella vez lo acompañara.

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FABULA DEL CONVICTO ESCRITOR

Y cumplió feliz su cadena perpetua escribiendo novelas, comiendo caviar y leyendo la prensa. Nunca le tocó recoger el jabón de la ducha contigua.

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Y no les transcribo este cuento por simple capricho. Lo hago porque justo de él quería hablarles… o no específicamente de él, pero sí de algo que le roza. La cuestión es que se me ha ocurrido hacer un pequeño concurso entre amigos, sin mayores intenciones que las de divertirnos y compartir un poco de este ambiente festivo que me rodea. Se me ocurrió pedirle a mis lectores, los que así lo deseen o los que se atrevan, que escriban un pequeño microcuento, pequeñísimo, de no más de 35 palabras (con flexibilidad razonable y justificable), que bordee el tema del convicto escritor. Ustedes decidirían el marco de la historia, la personalidad, el tiempo, los recursos y cualquier recurso adicional. Lo único requerido es que la historia tenga un personaje que escriba en prisión o que aborde este tema sin personaje alguno.

El microcuento en cuestión lo escribirán en el espacio destinado para los comentarios, y luego el domingo 6 de noviembre, una semana después del aniversario del blog (que es el día 30 de octubre) publicaré los 5 que considere mejores (sí, soy el único jurado, dueño, amo y señor feudal; pero es que esto no es un concurso formal, sino un juego) y si lo considero oportuno, algunas menciones especiales. Los ganadores no obtendrán mayor reconocimiento que el ya mencionado, por las razones antes citadas (esto no es un concurso real); aunque se reconocerá su autoría y evidentemente aquí nadie pierde los derechos de lo que escriba ni nada por el estilo (que si no tengo dinero para pagar un premio en metálico, que me encantaría, menos para gestionar abogados en derecho de propiedad intelectual, que no me interesa).

Así que la cosa es sencilla. Si te quieres unir a mi celebración, escribe tu cuento de máximo 35 palabras en los comentarios y comenta los cuentos que coloquen los otros. Espero que se animen, y los espero el 30 de octubre con las doce campanadas para el año nuevo, y el 6 de noviembre para el veredicto.

Es hora de apagar las luces en mi pabellón. Será hasta otro día.

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48 comentarios en “Un año tras las rejas

    • Nunca se sabe como tallan esas líneas en la celda, pero él paso toda su condena escribiendo letra por letra lo que sería su epitafio “puedo matar porque en Dios está mi confianza” luego hizo aquella tan famosa soga de retazos de tela, para huir por los barrotes a su juicio eterno.

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      • Erick, por fin montas el tuyo. Veo que te pasaste más o menos (casi mucho) de las 35 palabras, pero veo también que tu historia trata de contar muchas cosas simultáneamente. En el microcuento en general se procura darle preponderancia a la anécdota por encima de otros recursos propios de géneros más largos, pero tú aquí incluso te das el lujo de comenzar el escrito con una impresión del narrador sobre un evento genérico que técnicamente no guarda relación directa con la anécdota (“Nunca se sabe como tallan esas líneas en la celda”), y además de la anécdota principal (la larga escritura) y la secundaria (la huida, que por un momento confundo con suicidio y me gusta la sensación) transcribes el trabajo de escritura de tu personaje, que afortunadamente ocupa sólo 8 palabras. De modo que completaste un microcuento que plantea dos anécdotas, un retazo textual de historia incrustada y un poco de la impresión del narrador. 5 elementos narrativos en 52 palabras es un buen récord, aunque quizás a veces en el microcuento haya que preguntarse, cuál de todas estas cosas es la que realmente debo contar. En cualquier caso, es una historia grandiosa. Al pensar en escritores presos, solemos pensar en obras con cientos de miles de palabras, y este hombre dedicó su condena, retrasando su huida, a solo 8 palabras. Y es que, cuando la literatura llama, 8 palabras o un millón, pueden hacer la diferencia, y deben ser escritas.

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  1. VOZ INMORTAL

    El poeta disparó las flechas de sus versos que certeros traspasaron los muros de su celda. El rugido de su canción de libertad coreada por mil voces le acompañó hasta la muerte.

    por Cristina Calduch

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  2. Quería terminar de registrar su vida antes de su ejecución. Sin embargo, un arrebato de perfeccionismo lo invadió, así que desechó las mil páginas que ya había escrito y aceptó su destino con impetuosidad…

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    • Hola Víctor. Me subscribí a tu blog y me llegan las entradas por email. Lástima que no me lleguen estos micros que se van generando, (ya que se hacen como comentarios no llegan), los encuentro muy interesantes todos. Me está pareciendo que todos nos hemos centrado en la visión del poeta/escritor que muere por su obra, la versión trágica, mientras que la tuya inicial era bastante más lúdica. Es curioso como la misma propuesta se tiñe con la idiosincrasia de cada uno. Gracias por la idea. Saludos.

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      • Cristina, al final de estos comentario, verás una casilla de verificación donde al hacer clic puedes suscribirte también a los comentarios de esta entrada en particular, y ya luego puedes eliminar la suscripción cuando quieras. Yo lo he hecho varias veces con tu blog, en tus escritos en los que he dejado comentarios. Si no te aparece, prueba entrar al blog sin hacer inicio de sesión en wordpress, que creo que eso afecta la funcionalidad del servicio a veces. Y sí, la verdad es que esto está muy propicio para suscribirse. Y también me encanta, como a ti, ver lo diferentes que han resultado las visiones de ustedes de aquel tema que yo compuse en el inicio de este blog, en todo casi burlesco. Creo que aquí pasa un poco como en las 3 variables. Cada quien va a dejar ver su visión muy particular, y en esa diversidad se muestra lo grandioso de la literatura. Saludos.

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  3. EL VICIO DEL ENCIERRO

    Una mañana que observó todo a su alrededor, dejó muy claro que no era la mirada de quien hace poco más de 300 días habitaba aquel lugar, era el preludio de un hombre nuevo, con cambios que solo mostraba a través de una rígida pared de humo.

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  4. Petry, me gustó tu cuento. Te pasaste un poco de los límites, pero bueno, supongo que la historia lo requería. Y no sé si estoy en lo correcto, pero siento que tu historia habla de mí… o es que la proyección me está matando tras tanto encierro y tanto vicio a él. Jejeje.

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    • ¡Miguel, qué locura! Juro haberte escrito una respuesta sobre tu cuento el mismo día que lo escribiste, pero justo ahora me doy cuenta que nunca se publicó. Así que digo de nuevo, lo que dije aquella vez. Muy fino tu cuento. Me gusta cómo le diste un giro a la propuesta, y se trata de un hombre preso, pero dentro de su relato, y además, hay un relato de varios niveles, pues, básicamente podría leerse como un relato dentro de un relato (dentro de un relato; ese último relato inteligentemente entre paréntesis). Y además me encanta la idea de un relato que escribe, y además a un hombre. Manejas con buen equilibrio la poesía y la precisión, tanto como para decir mucho y usar justo las 35 palabras pedidas.

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    • Montsé, qué fino verte por aquí. Me ha gustado tu cuento, con ese tono tan femenino, y el vuelco romántico que le has dado a la idea del escritor apresado. Y parece que las palabras son la liberación para cualquier tipo de prisión, real o simbólica. Me gusta el concepto. Saludos.

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  5. El ilustrador liberó su imaginación. La moldeó y la apresó en un párrafo. Treinta y cinco palabras fueron su cuerpo, el blog de Víctor su prisión. Y ahora espera, encadenada entre comentarios, lectura y condena.

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    • Oye Tico, no sólo llevaste la idea del escritor convicto a tu plano de la ilustración, sino que además lograste involucrar al blog y a mí, todo ello sin romper las reglas y dejar un texto de 35 palabras exactas, que además se da el lujo de decirte su extensión. Esto es metaficción pura, y cabe decir que ése es mi recurso literario favorito. Me ha gustado mucho tu cuento.

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  6. Amigos, muchas gracias por pasarse por acá y dejarme sus cuentos, y con ellos la alegría de compartir este espacio con ustedes. Aprovecho para agregar algo que había olvidado mencionar en el texto original, y es que cualquier participante puede escribir más de un cuento (de hecho pueden escribir todos los que quieran). Eso sí, solo ganarían una sola vez, aunque más de uno de sus cuentos lo merezcan. Espero que algunos se animen a lanzar otra historia.

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  7. En el claustro soñaba con demonios perturbadores. Los contenidos oníricos los expresaba en papel. Pero no conseguía el terror de la angustia del silencio, pues en sus escritos aún había ruido. Por ello se arrancó la lengua: para vivir el silencio.

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    • Qué fino Marie que te lanzaste con otro. En este te pasaste un poquito de las 35 palabras, pero la verdad es que la historia que cuentas tiene más elementos, y estaba más difícil resumirla en ese poco espacio. Por ahí se suele decir que en estos cuentos súbitos de tres líneas o menos la anécdota está tan condensada que se resume a una sola acción. Pero tú aquí has narrado más de una. El sueño y el acto de escribirlo, la angustia del silencio, y el horroroso acto de cortarse la lengua. De ahí lo difícil de resumir. Y veo que tus dos cuentos hablan de desprendimientos forzados y dolorosos; uno de mil páginas imperfectas, otro de una ruidosa lengua. Me gusta el nivel psicológico de tus personajes.

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  8. Se pasaba horas mirando la hoja en blanco, como si ésta fuese a revelarle su destino en prisión. Entonces fue cuando decidió escribir la palabra fin. Para ese momento el veneno ya lo estaba consumiendo.

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    • Marie, ¿tres?… o como dirían los franceses “tres bien”. Jejeje. Yo diría “tres muy bien”. Me encanta que mi propuesta haya servido de motor para tu inspiración. Y si sigues con la chispa de seguir escribiendo cosas, recuerda que en el colectivo de literatura del que participo, mantenemos un proyecto en el cual escribimos un texto semanal basado en 3 variables propuestas por un director designado al azar. Algo como esto, en donde hay 3 variables, a saber 1. personaje: escritor. 2. escenario: prisión. 3. Límite: 35 palabras. Si te atreves, me avisas por cualquier medio.

      Ahora bien, sobre tu nuevo cuento… también me ha gustado. Creo que narras con precisión poética uno de los conflictos principales del escritor en general, y es el de pretender que la hoja en blanco sea quien le hable, quien le revele verdades o ficciones. Y ese final… muy apropiado para desenredar la tensión que colocas al inicio.

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      • Pues sí me interesaría y mucho. Estoy intentando recobrar la frugalidad que tenía antes de mi tragedia y algo como eso sería el incentivo perfecto. Pero una pregunta: ¿cómo podríamos resolver logísticamente el hecho de que estoy en París y esas reuniones se realizan en Valencia?
        ¡Ah! Y otra pregunta: ¿siempre son las mismas variables o cambian semanalmente? De cualquier forma, me interesaría de igual forma. =)

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      • La cosa es facilísima de resolver, porque no son reuniones en fìsico. Todo el proyecto se lleva a cabo a través de internet. Cada semana se elige un director distinto, y este director escoge de su imaginación 3 nuevas variables, así que cambian cada semana. Por lo menos esta semana, el director es un participante llamado Luis Magaña, y escogió de variables: 1. Ubicación geográfica: Querétaro, México. 2. Locación: Una playa. 3. Estilo: Relato de terror. Si te anotas con este escrito, tienes técnicamente hasta hoy, porque esta noche termina la semana; pero siempre damos plazos de entregar más tarde. Yo mismo no podré publicar mi cuento hoy y lo haré mañana. Sino, puedes esperar y participas para la próxima semana. Te mando un enlace del blog del colectivo, para que veas más o menos cómo funciona el proyecto: http://colectivoletrafranca.wordpress.com/proyecto-3-variables-2/ En la noche cuando llegue a la casa, te escribo con más detalle sobre el proyecto. Ahora voy de salida. Chaíto.

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    • Oye cuñado, otro poema narrativo. Me va gustando el concepto. Y este cuento versado en particular también ha llamado mi atención. Las imágenes son muy bonitas y logradas, y la historia es simple, pero punzante, como tú mismo dices. Sé que las comparaciones nunca son muy divertidas de recibir, pero este poema me parece del estilo de los de Anaís. Supongo que la influencia está a una puerta de distancia. En cualquier caso, fabuloso por sus propios méritos. Saludos.

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    • victor quiero cambiar el final de este microcuento . dado que me puse a pensar que tenia algo malo y lo descubrí así que aquí esta mi segunda versión y ahora con titulo

      “Junto a la pequeña ventana en mi poblada celda miro las estrellas y pienso que la única manera de salir de este infierno es como terminó mi mejor amigo esa noche… huyendo de los perros”

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      • Elías, qué bien que te animaste a participar del juego. Me ha(n) gustado tu(s) cuento(s). Me sorprende cómo hiciste dos cuentos distintos, con la información ordenada de dos maneras diferentes, y lograste que ambos fueran de 35 palabras exactas. La verdad opino igual que tú que la segunda versión es, como microcuento, mejor que la primera, en tanto que está mejor redactada, y además en la segunda, agregas un elemento bien misterioso que le da apertura al final: los perros de los que aquel personaje huía. Creo que esos perros son bien simbólicos y tienen poder como obstáculos, tanto reales como imaginarios. Además, no podemos saber si tal personaje logró sortear el obstáculo de los perros, o estos acabaron con él. La cosa es que el primer cuento se ajusta más a lo propuesto para el juego, pues en el segundo omites la palabra “escribo”, y ya con ello deja de ser un convicto escritor, para ser sólo un convicto. De todas maneras, has de saber dos cosas: 1. Yo no tomo tus cuentos como versiones, sino como cuentos únicos, y para mí ambos participan. 2. Todavía tienes chance de seguir escribiendo o modificando, y recuerda que la cosa de las 35 palabras no es tan estricta, así que nada pasaría si rebasas el límite por 2 o 3 palabras. En fin, me he disfrutado tu trabajo. Saludos.

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    • Amor, qué fino tu cuento. Me encanta que uses “Las mil y una noches” como punto de partida, que es algo que puede llegar a tener mucha relación con el mundo carcelario, donde noche tras noche existe la amenaza de la muerte, y para sortearla quizás sea necesario el uso de la imaginación y el ingenio. Uno se pregunta si escribiendo mil y una fugas, tu personaje no estuvo libre todas y cada una de esas noches. En fin, es un cuento y un argumento con mucho potencial. Besillos.

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    • ¡Veintiún palabras Petry! ¡Qué nivel de síntesis! Y qué poéticas las imágenes de tu cuento. Me gusta la ambigüedad del mensaje, porque si el hombre la sueña cautiva no necesariamente significa que en vigilia esté libre, pero es lo que más se puede acceder a pensar. Y, sin embargo, luego es la chica soñada quien despierta, pero no se encuentra libre dentro de la realidad sino dentro de la quimera. Esto le imprime mucha complejidad al espiral de tu historia. No se sabe quién sueña, quién es el soñado, ni si alguien logra despertar, para contrastar la realidad con lo imaginado. Toda la historia queda oculta, para ser descifrada por el mismo lector. Gracias por participar con otro cuento.

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  9. Preso por siempre del hombre que fui y que jamás seré, escribo. Y como rey vencido relato a la nada mis errores sabedor que la historia de los derrotados, como la verdad, es el alimento del olvido.

    Un poco al límite pero aquí dejo mi modesta aportación. Mis felicidades Victor por todo tu trabajo y un abrazo afectuoso.

    Pd: Me cuesta más escribir 35 palabras sobre algo que 35 páginas

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    • David, dos cosas: qué grandioso verte por acá, y qué grandioso cuento has creado. Tienes una historia en todo el sentido de la palabra, que tiene vida propia, y es muy intimista y triste; pero lo fabuloso es que esa historia guarda, de forma muy sutil y elegante, una reflexión completamente adecuada al contexto. Tiene mucho de poema en prosa tu escrito y tiene mucho de aforismo, y esa característica de bordear otros géneros literarios, es una de las que más me encantan del microcuento. Y sí, ciertamente en muchas ocasiones será más fácil escribir 35 páginas que 35 palabras. Es allí donde radica el arte de este género literario del que estoy completamente enamorado. Gracias de nuevo por pasarte por aquí.

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    • Hola de nuevo Ani. Coincido contigo en que esta versión de la historia está mucho mejor. Se acopla perfectamente a “Las mil y una noches”, como base intertextual, en tanto que es, digamos, una relectura del argumento original, pero en la forma que se supone sucedería dentro de una prisión. Y es que además, “Las mil y una noches” es un texto muy simbólico con respecto al poder salvador de las historias y la creación, ya sea que te salve de un rey tirano o te salve de ti mismo, porque, como yo lo veo, este hombre de tu relato escribe estos cuentos para evitar morir a manos de sí mismo, acaso de la locura que puede suscitar el prolongado encierro. Una vez más la literatura salva, y ésa es la clase de fantasías que me encantan: ingenuas, pero posibles.

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