Rompecabezas con piezas mecánicas giratorias

Ni parado sobre una silla, ni subido a una mesa o guindando de una de las lámparas del techo, lograría besarte la barbilla como alguna vez me dijiste que adorabas. Hoy tu barbilla amaneció a tres metros y medio del piso, justo al lado de tu talón derecho, aunque ayer estaba debajo de los hombros y a menos de ocho dedos de donde yo pongo los pies cuando camino. Mañana quizás amaneces de un metro y caminas con las pestañas el recorrido desde mi cama hasta tu baño matutino. Como un cubo de Rúbik en manos de un inexperto, sigo intentando regresar mis movimientos a esa afortunada combinación en la que tu cabeza era la cereza que coronaba un dulce cuerpo con sentido completo; esa afortunada combinación en la que el contenido de esa cabeza cereza y los temblores que se desprendían de ese cuerpo caramelo me eran diáfanos y comprensibles. Definitivamente, este rompecabezas no es para niños.

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G.I. Joe: El Origen de Cobra -O cómo vender juguetes-

Advertencia: Esta reseña de G.I. Joe: El origen de Cobra puede ofrecer detalles de la trama, que quizás no quieras conocer si aún no ves la película.

La película es co-producida por Hasbro, y la verdad no se te escapa ni un solo segundo. Ni una película de Barbie parece hecha tan adrede para vender juguetes. Ni Toy Story, que trata precisamente de juguetes. Da la sensación de que estás viendo el enfrentamiento de dos Kikos. Cuando el primero saca su tanquecito con rayos sónicos, el segundo entra a su casa y sale con un avioncito que también es submarino y lanza cohetes. Entonces el primero entra a su casa y saca un juguete mejor, que dispara algún arma insólita.

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Greemberg -o el miedo al silencio-

Anteayer vi Greemberg. A pesar de prever que no sería un gran hallazgo cinematográfico ni cercanamente, había algo que me impedía negarle su justa oportunidad de ser vista. Y no se trataba del hecho de ver a Ben Stiller en una actuación medianamente seria (o al menos de humor, mas no de su habitual comedia física). Es de sospechar que cuando un actor se encasilla en un mismo tipo de personajes, es más por el azar y la oportunidad que por la propia convicción. No dudaba que hiciera un buen trabajo ajustándose a conductas y emociones más fuertes y reales. Después de todo, y a pesar de mi repudio por la mayor parte del cine norteamericano y mi predilección por el cine europeo y oriental, no puedo negar que la mejor escuela de actuación es Hollywood. Quizás sea incorrecto llamarla escuela, pues su función es realmente la de capturar y apresar grandes actores, más que formarlos y pulirlos; pero como mercado cinematográfico Hollywood tiene una inmensa lista de actores que logran reflejar con realismo casi cualquier emoción, ya sea que hayan aprendido estas artes allí mismo o en cualquier otro lugar.

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